Las Hijas de la Caridad San Vicente de Paúl han presentado la memoria de la actividad realizada durante el pasado año 2024. En el encuentro ofrecieron los datos del último año y denunciaron especialmente cómo “las dificultades de acceso a una vivienda digna” actúan como detonantes clave de desigualdad social y como una barrera para los más vulnerables para adaptarse a la sociedad.
Una acción que llega a todo el territorio
La entidad informó que, en total, durante el último año se ha acompañado a 3.489 personas en situación de pobreza o vulnerabilidad social, así como a 275 alumnos en Cataluña. Un servicio que ofrecen gracias a 215 trabajadores, 168 personas voluntarias y 16 religiosas de la congregación.
La Visitadora de la Provincia España Este, Sor Maribel Vergara, introdujo la rueda de prensa dando a conocer la presencia de la Compañía en el territorio. Una congregación que, al llegar a España, se estableció por primera vez en Barcelona y que actualmente cuenta con 271 comunidades en todo el país y 2.779 religiosas. De estas comunidades, en Cataluña hay presencia en Barcelona y en Girona.
Reinserción social a través de los “vínculos”
Además de la acción de estos centros específicos, destacan diversos proyectos adaptados a diferentes situaciones concretas que sufren este sector más vulnerable de la sociedad. En este sentido, Ricard Torregrossa, responsable de acción social de la Compañía, explicaba que “las Hijas de la Caridad quieren estar alerta a las nuevas situaciones de pobreza y adaptarnos a esta realidad. Queremos buscar dónde se encuentran quienes están en pobreza más extrema”, aseguraba.
Como ejemplos, destacó especialmente a las personas sin hogar, y resaltó el proyecto “Vínculos”, centrado en generar una situación de relación diaria con las personas sin techo. “Nosotros vamos, les preguntamos el nombre y de ahí se establece una relación de tú a tú y de manera periódica nos encontramos. Es una forma de estar y acompañarlos”, explicaba Torregrossa.
En esta línea, Laura García, que durante muchos años estuvo en la comunidad de la Barceloneta en contacto diario con las personas sin techo, asegura que “no hay proceso de reintegración si no hay vínculos”. “Es ese vínculo el que permite llegar a establecer una relación que les da compañía y seguridad, que después nos permite ponerlos en contacto con los servicios sociales y los diferentes proyectos para que entren en un proyecto de reinserción social”, añade.
«La finalidad es la autonomia»
Torregrossa también destaca entre los atendidos por las Hijas de la Caridad a personas solicitantes de protección internacional, así como a víctimas de trata. También destaca el proyecto Ágora, que se desarrolla en la Llar de Pau y que permite a siete mujeres presas poder desarrollar el tercer grado con sus hijos.
Finalmente, tal como destaca Torregrossa, el problema encuentra un techo de cristal en la vivienda, a menudo inaccesible para estas personas. “El problema de la vivienda afecta a todas y cada una de las situaciones que atendemos, especialmente a las familias monoparentales. Nuestros proyectos son temporales y la finalidad es la autonomía, y sin una vivienda digna no se puede lograr. Todos los proyectos, salvo la Residencia Betània, tienen que dar este salto”.
Primera memoria, “IMPRONTAS”
Esta memoria anual presentada por primera vez por las Hijas de la Caridad San Vicente de Paúl, se ha presentado con el nombre de “Improntas”, apelando a la importancia de la acción de cada una de las personas y de las pequeñas acciones que se desarrollan. También en el sentido de decir que “tú importas”, seas quien seas, explicaron.
Este documento quiere ser una llamada de atención sobre la situación de pobreza que muchas personas sufren hoy en día y pasan desapercibidas en medio de la sociedad, y a la vez quiere reivindicar el derecho a una vivienda digna y adecuada, que —tal como afirmaron— “no es una aspiración ética o social, sino que constituye un derecho reconocido para todos y todas”.