El Seminario de Barcelona ha acogido durante la primera quincena de marzo el retiro de Cuaresma, organizado por la Delegación de Vida Consagrada del Arzobispado de Barcelona. El encuentro reunió a miembros de congregaciones, institutos de vida consagrada, sociedades de vida apostólica y vírgenes consagradas en una mañana de oración, silencio y reflexión.
El retiro, convocado por el delegado, el P. Joan Josep Moré, fue animado por el salesiano P. Jordi Latorre Castillo.
Detenerse y revisar la vida
El encuentro comenzó con un momento de meditación y reflexión, con la oración de la hora tercia y una meditación a partir de las lecturas del IV domingo de Cuaresma. Un inicio que invitaba a los participantes a revisar su vida a la luz de la Palabra de Dios. En este contexto, el P. Joan Josep Moré subraya la importancia de estos espacios dentro de los tiempos fuertes del año litúrgico, ya que «es importante que los fieles tengan espacios de oración, reflexión y revisión de vida para prepararse para la Pascua, confrontando su vida con Dios», asegura.
Tras la meditación, los participantes dispusieron de un tiempo prolongado de silencio, oración personal y adoración del Santísimo, con la posibilidad de recibir el sacramento de la reconciliación. El retiro se clausuró con la celebración de la eucaristía.
Llamados a vivir con coherencia el Evangelio
La predicación del P. Jordi Latorre, inspirada en el pasaje del ciego de nacimiento del Evangelio de san Juan, ofreció una reflexión profunda sobre el sentido del pecado y la fe. Tal como explica, «no es pecado, sino que peca aquel que no cree en Jesús, como demuestran los padres, los vecinos y los fariseos. Aquí está el momento de reflexión», expone el P. Moré. En este sentido, el P. Joan Josep Moré subraya que la reflexión de Latorre recuerda la importancia de ser conscientes de que «nosotros creemos en Jesús» y de preguntarnos «cómo lo demostramos y si somos fieles en este compromiso y esta acción de fe que Jesús nos pide».
Tiempo para profundizar en la vocación
En cuanto a este encuentro de Cuaresma, el responsable de Vida Consagrada de la Archidiócesis de Barcelona expone la necesidad de vivirlo con intensidad: «La Cuaresma es un tiempo privilegiado para profundizar en la vocación, ya que nos pide aumentar la oración y ser coherentes con el Evangelio, estando al lado de los pobres, de quienes sufren y de quienes más lo necesitan».
Durante la eucaristía, el P. Moré recordó que Dios «nos cura para poder vivir en su presencia» y animó a vivir con humildad y sinceridad de corazón, siguiendo el ejemplo del publicano. Finalmente, también hizo una llamada a rezar por la paz en el mundo y a convertirse en constructores de paz en la vida cotidiana.