La Parroquia de San Marcel celebra sus 50 años con toda la comunidad

El arzobispo Joan Josep Omella preside la celebración e invita a la feligresía a ser portadores de paz en medio de un mundo en un contexto convulso

La Parroquia de San Marcel del barrio de Horta el Guinardó celebra cincuenta años de su fundación. El arzobispo de Barcelona, Card. Joan Josep Omella asistió a la celebración de estas bodas de oro con la participación de toda la comunidad parroquial.

Comunidad viva y activa

«Estamos muy satisfechos por la participación que tuvo la celebración», explica el párroco de la parroquia, Mn. Jordi Gutiérrez, quien asegura que «todos los grupos parroquiales se volcaron para festejarlo». Mn. Gutiérrez llegó hace unos años, y según expone desde los últimos años la parroquia ha ido se ha consolidado como una «comunidad muy viva y activa». Destacan desde grupos bíblicos, catequesis de adultos y niños, grupos de trabajos manuales como patchwork y otros para el bienestar físico como un gimnasio para la gente mayor, así como el grupo de Cáritas.

Además, entre los grupos, destacan el Esplai Trencaclosques y el Agrupament Salvador Espriu, dos colectivos enfocados a los jóvenes que celebran también cincuenta y cincuenta y un años. Durante la celebración el Cardenal dirigió unas palabras a los jóvenes, animándoles a seguir su tarea de educar a los niños y dando ejemplo de fraternidad y trabajo en equipo entre ambos grupos.

«El talante de la parroquia de Sant Marcel está muy proyectado en el barrio y con mucha capacidad de hacer iglesia entre los vecinos», destaca Mn. Jordi Gutièrrez. Según asegura de cara a los próximos años el propósito «es seguir anunciando el Evangelio y ser misioneros de Dios allí donde estemos. Debemos cuidar a la gente que tenemos cerca y después intentar llegar más allá. Ser una iglesia abierta acogedora», explica.

«Un oasis de paz y fraternidad»

En el momento de la homilía el arzobispo de Barcelona, Card. Joan Josep Omella subrayó la importancia de los núcleos parroquiales. Tal y como dijo, «pequeños oasis en medio de la ciudad en la que podemos respirar paz y fraternidad». «Cuando construyeron la iglesia, hace 50 años, tenían claro que la iglesia debía ser casa de Dios, una casa de oración, para hablar y escuchar, para dar gracias a Dios y también para encontrar consuelo», dijo el obispo.

Omella describió a la parroquia como el «lugar donde vivimos fraternidad y evangelización». «Por supuesto que somos cristianos con un cartel, pero con la fraternidad con la caridad, la evangelización y la oración lo mostramos. Estos son los tres aspectos básicos en la parroquia», añadió.

Ante el contexto de crisis mundial actual con las guerras abiertas en Ucrania Gaza y en todo el mundo el Cardenal exhortó a seguir el ejemplo del Evangelio y ser «misioneros». «Id y traed la paz al mundo. Seamos portadores de paz en cada uno de nuestros ámbitos y demos gracias por estos cincuenta años de ese lugar donde se ha vivido tantas virtudes, continuando ese camino», dijo.

Al final de la celebración, se entregó un punto de libro de los cincuenta años de la parroquia de San Marcel y feligreses se quedaron hablando con el Arzobispo, que después de la celebración aprovechó para bendecir una sala anexa a la nave Iglesia, que se dedicará a las actividades parroquiales. También en el contexto del aniversario, el próximo 4 de mayo, con motivo de los cincuenta años de la parroquia se irá en romería a Montserrat.

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