El Secretariado Pastoral con migrantes ha celebrado este 29 de septiembre la Jornada Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2024. La comunidad anfitriona ha sido la comunidad pastoral Las Roquetas Vía Júlia, que comprende las parroquias de San Sebastián, Santa Engracia, Santa María Magdalena. A lo largo de la Jornada hubo varios momentos como la celebración de la Eucaristía, discusiones y diálogo para reflexionar así como espacios más lúdicos para vivir esta Iglesia tan variada entre hermanos.
El lema de la jornada ha sido el título del mensaje del Papa con motivo de la Jornada mundial, «Dios camina con su pueblo». El director del Secretariado, Mn. Joan Cabot subraya el sentido del lema que hace énfasis con la presencia de Dios con todos nosotros, pero especialmente con aquellos que se ven obligados a irse de sus hogares, o bien, aquellos refugiados que huyen de sus países en situación de conflicto. «El Papa tiene el acierto de que en cada jornada hay que tocar a los fieles poniendo en el centro al migrante e insistiendo en que nuestro servicio debe estar especialmente junto a estas personas» expone. Insiste en que «el proceso migratorio está muy cercano a todos, y precisamente la importancia de la Jornada Mundial del Migrante es ser consciente de esta diversidad presente en la Iglesia a lo largo de toda la historia». Tal y como dice el Papa Francisco en el mensaje de este año «Dios no sólo camina con su pueblo, sino también en su pueblo, en el sentido que se identifica con los hombres y las mujeres en su andar por la historia ».
Varios orígenes y una sola Iglesia
Esta riqueza y diversidad de la Iglesia se hizo presente a lo largo de la jornada diocesana, que comenzó en la parroquia de San Sebastián con la misa de bienvenida a la que asistieron alrededor de quinientos fieles acompañados de los presbíteros de cada una de las comunidades. Africanos, chinos, ucranianos, libaneses, filipinos, Bolivianos… todos con orígenes diversos, pero parte de una sola iglesia. Como expone Mn. Cabot, muestra la presencia «»de un nosotros mayor», que conforma la Iglesia de Barcelona». «Esta realidad debe hacerse extensible a las diferentes parroquias de la archidiócesis. No eres un migrante toda la vida, pero sí que la pertenencia de los migrantes a la Iglesia es continua y la transforma. Nos acogemos unos y otros y la Iglesia no pide papeles porque todos forman parte».
En la celebración participaron las diferentes comunidades en distintos momentos de la liturgia de la Palabra y, especialmente, en la lectura del Evangelio, en la que leyeron una frase con cada una de las lenguas presentes.
Una jornada muy completa y participativa
A continuación, hubo un espacio de debate con cuatro testimonios, uno de África, dos de América Latina y uno de Asia. Los temas planteados fueron cómo el hecho migratorio afecta a la familia, la situación laboral, la lengua ya las costumbres y la cultura en general. Tras las distintas intervenciones, se abrió el diálogo al público y se dio paso a la comida. Doscientas personas se unieron a una extensa mesa de hermandad donde se hizo presente la riqueza de la diversidad en la sobremesa, con los cantos de los ucranianos y los bolivianos, que entonaron canciones típicas de su país compartiéndolas con sus hermanos de la iglesia barcelonesa.
Luego, muchos fueron a visitar el Espacio Polivalente de Cáritas en Roquetes y cerraron la jornada en al mirador de Torre Baró. Acompañados del obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova Pellisa, hicieron una danza contemplativa y dieron gracias por la jornada.
El responsable del Secretariado de la Pastoral con Migrantes destaca que «fue un día redondo» por la participación y sobre todo el ambiente de hermandad entre todos y todas. La próxima cita será el 20 de octubre con la Jornada de Convivencia con las diferentes diócesis con sede en Cataluña, que tendrá lugar en Lleida.