
La Virgen de la Merced sale en procesión
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El domingo 27 de septiembre, la Comunidad Pastoral de Cornellà acogerá la celebración presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías

La Iglesia celebra este domingo 27 de septiembre la 112.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que este año pone especialmente el foco en los niños y menores migrantes bajo el lema «Hasta uno solo de estos pequeños». En la archidiócesis de Barcelona, la celebración diocesana tendrá lugar en la Comunidad Pastoral de Cornellà, con la misa en la parroquia de Santa Maria de Cornellà, presidida por el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. David Abadías.
En los últimos años, la celebración ha tenido un carácter itinerante, con la voluntad de acercarse a parroquias y comunidades pastorales donde pueda establecerse una conexión con la experiencia de las personas migrantes. Según explica Mn. Joan Cabot, responsable de la Pastoral con Migrantes del Arzobispado de Barcelona, esto permite conocer la realidad local, incorporarla a la dinámica diocesana de «Caminamos juntos en la diversidad» y, al mismo tiempo, «dar a conocer en todo el territorio el trabajo que se realiza desde la Pastoral con Migrantes».
Este año, la elección de Cornellà permitirá acercarse a la realidad de una ciudad construida a lo largo de su historia a través de diferentes oleadas migratorias. Al finalizar la misa, el alcalde de Cornellà, Toni Balmón, ofrecerá la presentación «Cornellà, una historia hecha por la inmigración», centrada en esta realidad y en la diversidad cultural que caracteriza hoy a la ciudad.
La Jornada de este año pone especialmente el acento en una de las realidades más vulnerables y, a menudo, menos visibles de las migraciones: la de los niños. El lema «Hasta uno solo de estos pequeños» invita a dirigir la mirada tanto a los niños y niñas que migran con sus familias como a los menores que llegan sin acompañamiento.
Cabot recuerda que muchos niños viven «el proyecto migratorio de sus padres o familiares de forma indirecta y no voluntaria», una experiencia que puede comportar conflictos y consecuencias importantes, pero que a menudo queda marcada por «una cierta invisibilidad pública». Al mismo tiempo, la Jornada quiere poner la mirada en los menores no acompañados, un colectivo que afronta una problemática «grave y singular».
Ante esta realidad, la celebración quiere sensibilizar a las comunidades cristianas e invitarlas a plantearse cómo acompañan a los niños migrantes desde los diferentes ámbitos de la vida eclesial. «La Jornada debería ayudarnos a responder a la pregunta de cómo acompañamos a los niños, a todos los niños, desde la Catequesis, desde la Pastoral Familiar, desde Cáritas y desde todos los ámbitos de la comunidad en los que estamos en contacto con los menores», afirma Cabot.
La Jornada quiere también renovar el compromiso de las comunidades cristianas con la acogida de las personas migrantes. Para Mn. Joan Cabot, «la Iglesia está llamada a ser una casa abierta, donde toda persona vulnerable sea acogida con dignidad, sin prejuicios ni exclusiones».
Una acogida que, remarca, va más allá de la ayuda puntual. «No se trata solo de ayudar, sino también de escuchar, acompañar y favorecer la integración y la participación plena en la comunidad y en la sociedad».
La celebración de Cornellà quiere contribuir así a sensibilizar sobre la realidad de las personas migrantes y renovar el compromiso por una Iglesia acogedora y atenta especialmente a los más vulnerables.