Imatges: Agustí Codinach
Del 7 al 9 de febrero, 75 miembros de la archidiócesis de Barcelona participarán en el Congreso de Vocaciones «¿Para quién soy? Asamblea de llamados para la misión», que reunirá a 3000 personas para profundizar en el sentido de las vocaciones. En este marco, el Secretariado de Pastoral Vocacional organizó un encuentro preparatorio previo en el Seminario Conciliar, con la presencia del obispo auxiliar de Barcelona, Mn. David Abadías, y representantes de diversos secretariados de la Iglesia barcelonesa.
Objetivos y retos del congreso
El objetivo de esta reunión previa era informar sobre el congreso, establecer un primer contacto entre los grupos participantes y compartir las expectativas de la experiencia. Así lo explicó el director del Secretariado de Pastoral Vocacional, Mn. Jordi Domènech, quien, después de la misa de bienvenida con el obispo David, abrió el encuentro informativo.
Mn. Domènech recordó que el congreso tiene como propósito, tal como afirma la Pastoral Vocacional de la CEE, «participar en esta fiesta de la Iglesia» para ayudar a reconocer que «el Señor sigue llamando a la vida, a la fe y a la misión». Así, insistió en que la vida cristiana es una vocación, vivida como respuesta al llamado de Dios. También destacó el reto de «promover y consolidar, en cada diócesis, un servicio que anime a vivir la vida como vocación y fomente los diferentes caminos vocacionales».
Expectativas de los participantes
Entre los asistentes, había representantes de secretariados como el de Pastoral con Jóvenes, Catequesis, Misiones, Vida Consagrada, Cáritas, Apostolado Seglar, Acción Católica y un amplio grupo de seminaristas. Entre los destacados estaban Manuel Gorriz (Misiones), Emili Puñet y Silvia Olivella (Familia), Mn. Carles Boch (Juventud), Anna Almuni (Delegación de Formación y Acompañamiento al Laicado) y Mn. Salvador Bacardit (Formación y Acompañamiento al Clero).
«Vamos a aprender, compartir y, como laicos, queremos reforzar el vínculo entre sacerdotes, seglares y familias, y profundizar en cuál es nuestro rol y cómo compartir la vocación», afirmaron miembros de Acción Católica, llenando la sala cuando los distintos grupos expusieron sus expectativas, cada uno desde la realidad que los rodea. En el caso del Apostolado Seglar, Almuni destacó el congreso como «una oportunidad para interiorizar la función a la que está llamada la vocación de los laicos». Desde Familia, Puñet y Olivella expresaron su deseo de «ayudar a las familias a encontrar sus vocaciones, acogerlas e incentivarlas».
Estas y muchas más sensaciones llenaron la sala, que se impregnó de una atmósfera motivadora, intensificada por las ilusiones de todos, como las de los jóvenes seminaristas, que esperaban que el congreso «les pudiera sorprender, aprendiendo de los demás», y «hacer nacer y fructificar nuevas vocaciones en el seminario», o las religiosas, contentas de poder conocer y compartir con otras vocaciones su misión.
Por su parte, el responsable, Mn. Jordi Domènech, concluyó que el congreso debe ser una oportunidad para abrirse a nuevas realidades, y regresar «motivados e ilusionados» para ayudar a las personas a encontrar su vocación.
La alegría de la vocación
Para cerrar el encuentro, el obispo Mons. David Abadías subrayó tres puntos fundamentales. En primer lugar, destacó que la diócesis de Barcelona está muy activa y que el Congreso es una gran oportunidad para «devolver la riqueza» de las vivencias compartidas. Insistió en que, una vez finalizado el evento, será necesario saber «compartir todo lo que hemos vivido con la comunidad local».
En segundo lugar, habló de la vocación cristiana como una «guía» que da sentido a la vida. Animó a los asistentes a vivirla con alegría, ya que es «la vocación que nos hace felices». Explicó que, cuando respondemos al llamado de Dios, descubrimos el verdadero sentido de la vida. Finalmente, invitó a los participantes a dejarse sorprender por las nuevas realidades que les esperan durante el Congreso, afirmando: «Dejémonos sorprender, habrá realidades que nos harán crecer». Los animó a vivir esta experiencia «con intensidad», porque será una oportunidad única para profundizar en su propio llamado.
Sobre el congreso
El congreso plantea la pregunta «¿Para quién soy?», un desafío vocacional que enfrenta la Iglesia en la actualidad, especialmente dirigido a los jóvenes. Esta pregunta, que invita al discernimiento, es una respuesta al reto que supone acompañar a las nuevas generaciones en su búsqueda de propósito y vocación dentro de la Iglesia. La pregunta se inspira en la exhortación apostólica Christus vivit (n. 286) del Papa Francisco, publicada tras la XV Asamblea General del Sínodo sobre «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional» en 2018. El objetivo central del congreso es fomentar y consolidar en cada diócesis un servicio que apoye a las personas en su vida vocacional y promueva los diversos caminos de vocación dentro de la Iglesia.