Para los hospitalarios que el pasado mes de junio no pudieron vivir de cerca la visita del papa León XIV a Cataluña, este mes de septiembre se les presenta una nueva oportunidad de encontrarse con el Santo Padre. Será en Lourdes, donde la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes de Barcelona, Sant Feliu de Llobregat y Terrassa celebrará, del 24 al 28 de septiembre, su 177ª peregrinación. También se unirá el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova, que acompañará a los miembros de la Hospitalidad durante los diferentes actos.
En total, 720 personas participarán en esta edición, entre las que hay 220 personas enfermas o con discapacidad, 400 hospitalarios y 100 peregrinos. La peregrinación coincidirá con la visita del papa León XIV al Santuario de Lourdes, prevista para los días 26 y 27 de septiembre.
«Esto es más que una casualidad, esto viene de más allá», afirma el presidente de la Hospitalidad, Jaume Esteve Carbonell, que explica que los días de la peregrinación, del 24 al 28 de septiembre, habían sido programados dos años antes de conocer la visita del Papa. Para él, esta coincidencia representa «una inyección de esperanza y una llamada a renovar nuestra vocación de entrega desinteresada».
Peregrinación de esperanza con el Santo Padre
Durante los dos días de visita del Santo Padre, la Hospitalidad participará en los principales actos previstos en Lourdes. Entre ellos, la oración en la Gruta, la celebración de la misa internacional, el encuentro del Papa con los enfermos y el rosario de la procesión de las antorchas.
Para el miembro de la Junta, responsable de la Pastoral Hospitalaria y coordinador de jóvenes, Quim Banet, será especialmente significativo que León XIV rece y celebre la misa en los mismos espacios que forman parte de la experiencia habitual de los hospitalarios. «El Papa rezará allí donde aprendemos a rezar, celebrará la misa en el lugar que nosotros amamos, ¡porque en Lourdes nos enamoramos de Cristo!», exclama.
En el caso de los jóvenes, Banet considera que el encuentro con el Santo Padre será también una «oportunidad para reafirmar el sentido del servicio que desarrollan dentro de la Hospitalidad». «El hospitalario joven expresa su amor a Cristo a través de la ayuda al enfermo», asegura. En Lourdes, añade, «puedes tocar a Cristo a través de la relación con el enfermo». «Estamos aprendiendo a acompañar en la dificultad y necesitamos un mensaje del Papa que nos ayude a ayudar y también a entender la enfermedad».
El encuentro del Papa con las personas enfermas y con discapacidad es uno de los momentos que despierta más expectación. Para la responsable de Enfermería y Sanitarios, Lourdes Petit, espera que las palabras de León XIV «les den fuerza, coraje, esperanza, serenidad y aceptación de su situación de salud».
Al servicio de los enfermos
Las 220 personas enfermas o con discapacidad son el centro de la peregrinación, y los 400 hospitalarios las acompañarán durante los cinco días de estancia en Lourdes. Como dice el presidente, «116 años después de la fundación de la Hospitalidad de Lourdes de Barcelona, continúa siendo un espacio donde poner a la persona enferma en el centro». Una tarea en la que el equipo de enfermería y sanitarios desempeña un papel fundamental.
Para Lourdes Petit, acompañar a los enfermos significa «poner los conocimientos y la formación profesional al servicio del voluntariado». Lo resume como «la verdadera esencia de nuestra profesión, del cuidar, del cuidar al otro desde el amor».
Una edición llena de retos
Hace meses que los miembros de la Junta trabajan en la organización de los autocares, los hoteles, los grupos de enfermería y el voluntariado, así como en todos los detalles necesarios para el peregrinaje. Una tarea que viven en cada edición, pero que en esta ocasión, coincidiendo con la visita del Papa, hace que esta sea también un «reto organizativo», tal como afirma Quim Banet.
Los actos implicarán más controles y restricciones y los participantes tendrán que llegar con antelación a los diferentes espacios. «Para la Junta es un “follón” del mil», reconoce Quim Banet, que explica que en el programa, los actos y las acreditaciones todavía ha habido cambios en los últimos días.
A pesar de ello, asegura con entusiasmo que «vale la pena todo el esfuerzo» y que el 177 peregrinaje de la Hospitalidad «será histórico». «Tenemos más gente que nunca y nosotros queremos que todos vivan una experiencia inolvidable. Quedará grabado para siempre en nuestro interior».
«Lourdes es nuestra casa»
Más allá de la visita papal, la peregrinación continúa siendo la gran ocasión para convertirse en un espacio de encuentro para todos los miembros de la entidad, con el objetivo principal de poner Lourdes al alcance de las personas enfermas y con discapacidad. Este es el signo más claro que define la peregrinación a Lourdes, un ejemplo de fraternidad y familia, que hace que, a pesar de peregrinar lejos de los hogares, uno se sienta como en casa.
«Lourdes es nuestra casa y nuestra fuente de energía espiritual», afirma el presidente de la Hospitalidad, que ve en esta edición una nueva oportunidad para renovar la vocación de servicio de la entidad. La participación de 720 personas, considera, es también «un empuje más para una Hospitalidad que está muy viva».
Por su parte, Lourdes Petit destaca todo aquello que las personas acompañadas enseñan a los hospitalarios. «Las cosas más importantes que se aprenden son a amar y a ser sencillos», explica. «Cuando vuelves de Lourdes tienes ganas de ser mejor persona».
Con esta expectativa, la Hospitalidad se prepara para vivir cinco días especialmente intensos, con la mirada puesta en los enfermos, en el encuentro con el Santo Padre y en una experiencia que, según Jaume Esteve Carbonell, se vivirá «con una emoción muy profunda y con una gran gratitud». El presidente de la entidad espera que el encuentro con León XIV sea «un momento de comunión que nos llevemos de vuelta a casa para continuar firmes con nuestro espíritu de servicio a los más necesitados».