Fotografías: Catedral de Barcelona
Este sábado, 3 de mayo, la Catedral de Barcelona celebró su fiesta titular en la Solemnidad de la Santa Cruz, una de las fechas más significativas del calendario litúrgico barcelonés. El Capítulo de la Catedral realizó la tradicional bendición del término desde el tejado, en la que se bendijeron los cuatro puntos cardinales de la ciudad, pidiendo la protección de Dios para Barcelona y sus habitantes.
Un símbolo de unión divina y terrenal
La misa conventual fue presidida por el Deán de la Catedral, Mn. Santiago Bueno, quien, en el momento de la homilía, destacó el profundo significado de la Cruz para los cristianos. Recordó que, desde los primeros siglos del cristianismo, la Catedral de Barcelona se consagró a la Santa Cruz, una advocación que “une el cielo y la tierra, Dios y la humanidad”. “La Cruz, que en un principio era símbolo de tortura y muerte, es ahora un signo de esperanza, resurrección y alegría”, afirmó el Deán, subrayando la transformación de este signo en una fuente de vida y unidad.
Mn. Santiago Bueno explicó que la Cruz representa la unión entre lo vertical y lo horizontal. “El brazo vertical une a Dios con la humanidad, mientras que el brazo horizontal nos une a todos, hombres y mujeres de cualquier condición, cultura o religión, como hermanos”, destacó. Por eso, la veneración de la Cruz es también un recordatorio constante de que todos los cristianos somos hijos de Dios, llamados a vivir en fraternidad y a reconocer la presencia divina en cada momento de nuestra vida.
En este sentido, el Deán hizo mención de la riqueza de símbolos que rodean la Catedral, como el escudo dorado que destaca la Cruz o la figura de Santa Elena en el cimborrio, que según comentó, “rememora la búsqueda de las reliquias de la Cruz por parte de esta santa”. Además, recordó que la bendición de la ciudad desde la Cruz del tejado no solo afecta a los creyentes, sino que es una invocación de bendición para todos los ciudadanos, independientemente de su fe u origen.
Mn. Bueno concluyó su homilía con un llamado a vivir esta jornada con gratitud y profundidad espiritual y animó a los fieles a acercarse más a la divinidad y a la fraternidad que la Cruz nos ofrece.
Devoción a la Santa Cruz
La devoción a la Santa Cruz data del año 326, cuando Santa Elena, madre del emperador Constantino, descubrió en el monte Calvario los restos de la cruz en la que Jesucristo fue crucificado. Por este motivo, en el punto más alto de la Catedral de Barcelona se encuentra la imagen de Santa Elena, con una cruz en una mano, símbolo de su hallazgo y como protectora de la ciudad.