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El encuentro interdiocesano ha contado con niños, jóvenes, familias, y miembros de varias comunidades cristianas de Cataluña.

La Basílica Santuario de la Virgen de Núria ha acogido este sábado, 17 de octubre, la tercera edición del Tren Misionero – DOMUND 2026, un encuentro interdiocesano que ha reunido a niños, jóvenes, familias y miembros de diversas comunidades cristianas de Cataluña para vivir una jornada de convivencia, oración, celebración y compromiso misionero.
El encuentro, acogido este año por la diócesis de Urgell, se ha celebrado en la víspera de la Jornada Mundial de las Misiones, el DOMUND, que este año conmemora su centenario (1926-2026). Una ocasión especialmente significativa para recordar que la misión es una llamada compartida por todos los bautizados y que la Iglesia está invitada a vivir unida en el anuncio del Evangelio.
Un tren que nos pone en camino hacia la misión
La jornada ha comenzado en Queralbs, desde donde los participantes han subido en el tren cremallera hasta el valle de Núria. Este trayecto, que da nombre al encuentro, ha sido también un signo del sentido de la convocatoria: ponerse en camino, salir de uno mismo y abrirse a la llamada de Jesús a ser testigos de su amor.
A su llegada a Núria, los participantes han recibido una cordial bienvenida y acogida por parte de Mons. Josep-Lluís Serrano, obispo de Urgell, diócesis anfitriona del encuentro; Mons. Joan Planellas, arzobispo de Tarragona; Mn. José María Calderón, director nacional de las Obras Misionales Pontificias, Eugènia Touceda, coordinadora de Cristianos Sin Fronteras en Cataluña, y Mn. Jaume Soy, delegado de Misiones del obispado de Urgell, en representación de los delegados de Misiones de las diócesis de Cataluña. Su presencia ha puesto de manifiesto el carácter eclesial e interdiocesano de la convocatoria, así como la voluntad de seguir fortaleciendo los vínculos de comunión y colaboración misionera entre las distintas diócesis catalanas.
La jornada ha transcurrido en un ambiente festivo y fraterno, con la animación musical del grupo Bufanúvols, que ha llenado el encuentro de música y alegría. A través de un recorrido por las músicas y danzas tradicionales de los cinco continentes, el grupo ha invitado a los participantes a descubrir la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos del mundo. Una experiencia que ha conectado con el espíritu misionero del encuentro, recordando que, más allá de las diferencias culturales y geográficas, todos formamos parte de una misma familia humana, llamada a caminar unida en la misión.
Uno de los momentos destacados de la jornada ha sido el paseo misionero por el entorno del Santuario, dirigido a jóvenes y adultos, que ha combinado la belleza natural del valle de Núria con su historia y tradición cristiana. A través de tres símbolos vinculados a san Gil —la campana, la olla y la cruz—, los participantes han profundizado en la vocación bautismal, el servicio a los demás y la fe que sostiene la esperanza en medio de las dificultades.
A lo largo de este recorrido, los participantes han podido escuchar los testimonios misioneros de las hermanas Amàlia y Sara, misioneras de la congregación de «Nuestra Señora del Pilar y Santiago Apóstol», que han compartido sus experiencias de vocación y servicio en Perú; de la hermana Joana, de las Hermanas de la Sagrada Familia de Urgell, que ha compartido su experiencia en Guinea Ecuatorial; y de la familia Rey de Olano, Carlos, Inés y Pablo, que han compartido cómo se han sentido llamados a la misión ad gentes y sus vivencias en distintas experiencias misioneras breves que han tenido a lo largo de varios veranos, así como la manera en que estas les han llevado a asumir un compromiso más profundo, que se concretará este curso con su envío como misioneros durante un año.
El paseo y los testimonios compartidos han ayudado a descubrir que la misión no es una realidad lejana ni reservada a unos pocos, sino una llamada que comienza en los entornos más cercanos: la familia, la escuela, la parroquia y la vida cotidiana.
Uno de los momentos centrales del encuentro ha sido la celebración de la Eucaristía misionera en la Basílica Santuario de la Virgen de Núria, expresión de la comunión entre las distintas diócesis y comunidades participantes. Bajo el lema del DOMUND 2026, «Uno en Cristo, unidos en la misión», la celebración ha puesto de manifiesto que la misión nace del encuentro con Cristo y se vive desde la unidad, la fraternidad y la corresponsabilidad de toda la Iglesia.
Durante la homilía, Mons. Josep-Lluís Serrano ha propuesto un gesto simbólico para invitar a los participantes a reflexionar sobre cómo hacer crecer y dar fruto a su fe. Cada uno de ellos ha recibido una semilla y ha sido invitado a pensar qué podía hacer para que germinara y diera fruto, como signo del compromiso misionero que nace del Evangelio. Posteriormente, los participantes han podido depositar su semilla en un recipiente con tierra, expresando así el deseo de hacer crecer la fe y transformarla en gestos concretos de amor, servicio y testimonio en la vida cotidiana.
La Eucaristía ha sido también una ocasión para recordar con gratitud y tener especialmente presentes a los misioneros y misioneras que dedican su vida a anunciar el Evangelio y a servir a las comunidades de los cinco continentes, especialmente en los 1.133 territorios de misión, diócesis, vicariatos o prefecturas apostólicas donde las Iglesias locales, todavía jóvenes o con recursos insuficientes, necesitan el apoyo espiritual y material de la Iglesia universal para desarrollar su labor evangelizadora y pastoral.
El encuentro ha culminado con la Fiesta del Envío Misionero, uno de los momentos más significativos de la jornada, en el que se ha invitado a los participantes a renovar personal y comunitariamente su compromiso de vivir y compartir la fe.
Con la expresión «Me comprometo», el compromiso misionero ha girado en torno a tres grandes actitudes: seguir descubriendo y siguiendo a Jesús, compartir con alegría la Buena Nueva del amor de Dios y mantener viva la oración por los misioneros y misioneras de todo el mundo.
Finalmente, se ha entregado el texto del compromiso misionero y una vela a cada grupo participante que ha querido expresar que la luz recibida durante el encuentro no puede quedarse en Núria, sino que debe seguir iluminando a las comunidades de origen. De este modo, el Tren Misionero se convierte en una invitación a pasar de la experiencia compartida al compromiso concreto de cada día.
El Encuentro del Tren Misionero es una iniciativa impulsada por Cristianos Sin Fronteras, con el trabajo conjunto de las Delegaciones Diocesanas de Misiones y las direcciones diocesanas de las Obras Misionales Pontificias (OMP) de las diócesis con sede en Cataluña, y con el apoyo de los obispos de la Conferencia Episcopal Tarraconense.
Esta tercera edición da continuidad al camino de comunión misionera vivido en los encuentros anteriores.
En el contexto del centenario del DOMUND, el encuentro de Núria ha querido transmitir un mensaje especialmente actual: todos somos misioneros por el bautismo, todos formamos parte de una misma Iglesia y todos estamos llamados a anunciar, con palabras y gestos, el amor de Dios.
Los participantes regresan a sus comunidades con la invitación y el compromiso de mantener vivo lo que han compartido y de seguir caminando juntos, convencidos de que la misión comienza en la vida cotidiana.
«Uno en Cristo, unidos en la misión».
Fuente: Servicio Interdiocesano de Misiones