Una pareja joven, con su bebé se acaban de instalar en el Hogar Mambré en el barrio de Horta Guinardó, un alojamiento, temporal, con apoyo educativo, para aquellas personas que sufren situación de exclusión y no tienen medios para acceder al mercado de la vivienda. Se sienten agradecidos de tener una habitación con baño incluido, y servicios comunes de comedor y cocina, incluso con un hermoso patio. Su periplo es el de tantas personas y familias que deben vivir en habitaciones realquiladas a precios prohibitivos.
Ellos son algunos de los usuarios de las 16 habitaciones de que dispone este espacio de la Fundación Mambré, que nació en el 2007 para acompañar a las personas sin hogar en su lucha por encontrar una vivienda digna y por la inserción social y laboral. La fundación nació del esfuerzo conjunto de Arrels Fundació, Asís Centro de Acogida, Compañía de las Hijas de la Caridad y la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Desde el Secretariado de Marginación acompañamos a Mons. Javier Vilanova Pellissa, obispo auxiliar de Barcelona, que conoce así de primera mano este proyecto tan humano, de raíces cristianas, que aporta soluciones al gran problema de la vivienda, sin el cual, las personas no pueden salir del pozo de la marginación.
Manuel Lecha, su presidente, nos habla “de este proyecto innovador, ya que por primera vez, entidades sin ánimo de lucro que trabajábamos con personas sin hogar, nos unimos, para formar una red de atención residencial y seguimos trabajando en esta red de solidaridad”. Mambré gestiona 405 viviendas en toda Cataluña, la mayoría son de alquiler. Desde la fundación los ponen a disposición de las entidades, que buscan el perfil de personas que pueden acceder a ellas. «Los usuarios se ocupan de todos los servicios del hogar y pagan como máximo un 30% de sus ingresos por el alquiler», nos explica su directora Maira Costa. Desde Mambré también se rehabilitan los pisos con fondos propios, y se ocupan de todas las tareas de administración y realizan su mantenimiento.
Uno de los programas de que disponen es el Hogar Mambré en Barcelona, gracias a la generosidad de las hermanas de la congregación de las Siervas de la Pasión que les alquilan una parte del edificio donde viven. “Aquí acogemos a personas solas o con hijos, se pueden estar un máximo de un año, vienen desde servicios sociales con un proyecto de formación y de búsqueda de empleo. Ellos se ocupan de comprar su comida y de cocinarla, y aunque tenemos desde jóvenes a ancianos, se establecen unos vínculos muy bonitos entre ellos, como madres que cuidan mutuamente de los hijos o se ayudan en las tareas domésticas”, nos dice Lourdes Zambrana, coordinadora del hogar mientras nos acompaña por las diversas estancias.
Mons. Vilanova les agradece el esfuerzo que hacen por conseguir vivienda por tantas personas necesitadas, un derecho fundamental para todos los seres humanos, pero que desgraciadamente hoy en día es un lujo. Y también cómo trabajan, con tanta humanidad, respeto, y con una consolidada red de trabajo, al servicio de las entidades sociales, y coordinada con otras organizaciones e instituciones del sector.
Fuente: Secretariado de Marginación (Gloria Carrizosa Servitje)