
El papa León visita la Catedral de Barcelona en su primera parada en Cataluña
Fotografies: Dr. G. Simón La Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona ha sido el primer lugar de Cataluña que ha visitado el Santo Padre tras su llegada al…
El libro del liturgista José A. Goñi explica el significado del Año Jubilar, sus símbolos y cómo aprovechar esta oportunidad para renovar la fe

El libro Peregrinos de Esperanza: Guía y materiales para vivir el Jubileo 2025 (Dossier CPL), del presbíterode Pamplona y Tudela y doctor en liturgia José A. Goñi, muestra el origen y el significado del Año Jubilar cristiano, partiendo de sus raíces bíblicas y cristológicas. Ayuda a comprender mejor su convocatoria y a adentrarse en sus signos característicos. También recoge la documentación principal de este Jubileo, tomando como base el material oficial de la Sede Apostólica: lema, logo, oración, himno, calendario, bula, indulgencias…
La vida del creyente está marcada por la esperanza, una esperanza que se alimenta de la fe en Dios y de su amor constante hacia nosotros. Todos necesitamos momentos de pausa y reflexión, espacios para renovarnos y reencontrarnos. Y el Jubileo 2025 es uno de esos momentos especiales: una oportunidad para volver a las raíces de nuestra fe, para reconciliarnos con Dios, con nuestros hermanos y hermanas y con nosotros mismos.
Debemos hacer que Cristo ocupe el centro de nuestras vidas, restableciendo una relación fraternal con todas las personas y convirtiéndonos así en portadores de esperanza en tantas situaciones carentes de luz. El libro, precisamente, ayuda a descubrir el sentido del Jubileo y los medios que tenemos a nuestro alcance para vivirlo en plenitud. Ha sido escrito con el propósito de acompañar al lector en este camino de gracia y transformación.
El día a día nos introduce en la rutina en todos los aspectos, también en el religioso. Por ello, el Jubileo es una ocasión propicia para «quitarle el polvo» a nuestra fe y revitalizarla. Peregrinar a la tumba de los apóstoles Pedro y Pablo en Roma, transmisores de la fe cristiana, siempre ha sido esencial en todo Año Santo. Y, una vez allí, cruzar la Puerta Santa, signo de Cristo que nos conduce al Padre.