
Misa por Venezuela
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Esta entidad, ubicada en Gràcia Nova, trabaja de forma altruista desde el año 1980 para mejorar la calidad de vida de las personas mayores

El arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, ha visitado recientemente la Obra Social Sanitaria Cor de Maria, una entidad del barrio del Camp d’en Grassot. Esta entidad, ubicada en Gràcia Nova, desde el año 1980, trabaja de forma altruista para mejorar la calidad de vida de las personas mayores, especialmente aquellas que sufren situaciones de soledad no querida.
Durante la visita, el cardenal Omella recorrió las diferentes instalaciones del centro acompañado de la presidenta de la entidad, Encarnación Rodríguez —conocida por todos como Encarnita—, así como de otros responsables y voluntarios. El cardenal pudo saludar personalmente a los abuelos y abuelas, interesarse por los servicios que se ofrecen y compartir un rato de mesa con los usuarios y el equipo humano del centro.
«Aquí luchamos para que los abuelos no estén solos, que se sientan seguros, contentos y felices. Vienen a comer, pero sobre todo vienen a pasar el día en compañía», explica Encarnita. La Obra Social Sanitaria Cor de Maria nació gracias a la iniciativa de una enfermera del barrio que, de forma voluntaria, tomaba la presión arterial a las personas mayores en la parroquia Cor de Maria. Allí les atendía y les orientaba sobre la medicación así como con otros problemas que les surgía. Con el tiempo aquella experiencia piloto creció y se formalizó como asociación en 1984.
Actualmente, la entidad dispone de cuatro locales en la calle Grassot y cuenta con el apoyo de sesenta personas voluntarias: médicos, podólogos, fisioterapeutas, cocineras y profesionales sociales.
El centro ofrece principalmente un servicio de comedor de lunes a viernes, así como servicios sanitarios y actividades de envejecimiento saludable: atención médica, podología, fisioterapia, gimnasia, talleres de memoria y actividades lúdicas y culturales.
Cada día, cerca de 70 personas mayores del barrio comen y participan en las actividades, con el objetivo de mantenerse activas, autónomas y vinculadas a su entorno. Tal y como explica Encarnita, «mientras el abuelo pueda estar en su casa, es mejor que esté en su casa. Nosotros les ayudamos para que esto sea posible».
«El calor de vivir en compañía»
Con el lema “El calor de vivir en compañía”, Cor de Maria se ha consolidado como un espacio comunitario que recrea un espíritu de pueblo dentro de la ciudad, donde las relaciones humanas, la acogida y la proximidad son el verdadero motor del proyecto.
La visita del cardenal Omella ha sido un reconocimiento explícito a esta labor silenciosa pero esencial, sostenida desde hace más de cuatro décadas gracias al compromiso del voluntariado y de todo el tejido social del barrio.