Del 18 al 25 de enero, la Iglesia celebra en todo el mundo la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, un tiempo para orar y caminar juntos hacia la unidad querida por Cristo. Este año, los materiales han sido preparados por la Iglesia Apostólica Armenia, que ha propuesto como lema una cita de san Pablo a los Efesios: «Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como también es una sola la esperanza que nace de la vocación recibida» (Ef 4,4).
En Barcelona, el acto de apertura tendrá lugar el lunes 19 de enero, a las 19 h, en la Catedral de Barcelona, con una celebración ecuménica organizada por el Secretariado diocesano de Ecumenismo y con la participación de diversas confesiones cristianas.
Un camino compartido
La Semana Universal de Oración por la Unidad de los Cristianos se inició en el año 1935 y se celebra en Barcelona desde 1954. Desde 1995, la inauguración tiene lugar en la Catedral con la participación de las diferentes Iglesias cristianas presentes en la diócesis. La directora del Secretariado de Ecumenismo del Arzobispado de Barcelona, Montserrat Puigdellívol, recuerda que esta semana es «un tiempo para detenernos y pedir a Dios el don de la unidad entre todos los cristianos, respondiendo al deseo de Jesús de que ‘todos seamos uno’». Subraya que «la unidad no es uniformidad, sino comunión vivida desde el respeto a la diversidad, como signo de esperanza, paz y fraternidad».
Oración, diálogo y encuentro
Durante estos días, muchas parroquias y comunidades cristianas promoverán encuentros ecuménicos. Este año, en el marco de la reestructuración pastoral y territorial de la archidiócesis, se ha querido asegurar que en todos los arciprestazgos haya alguna celebración, favoreciendo una participación más cercana.
Puigdellívol destaca también la importancia del conocimiento mutuo, ya que «establecer relaciones forjadas desde la amistad contribuye a impulsar proyectos conjuntos y a reforzar el diálogo», y anima a seguir acercándose en todo aquello que une a los cristianos.
«Un solo cuerpo y un solo Espíritu, una sola esperanza»
El lema de este año, inspirado en Efesios 4,4, recuerda que todos los cristianos forman un solo cuerpo por el bautismo, animado por un único Espíritu, que hermana en la diversidad, y que comparten una misma esperanza en el Reino de Dios.
Los materiales preparados por la Iglesia Apostólica Armenia se inspiran en el patrimonio cristiano común y en himnos que se remontan al siglo IV. Entre las propuestas destaca la celebración «Luz de luz para la luz», una adaptación ecuménica de la Oración del alba de la liturgia armenia, que quiere iluminar un mundo marcado por las tensiones y conducir a los creyentes hacia una comunión reconciliada.
En un contexto social marcado por la pluralidad y los conflictos, la celebración ecuménica se convierte en un testimonio visible de esperanza. «No es solo un encuentro —señala Puigdellívol—, sino un signo público que muestra que los cristianos, a pesar de las diferencias, podemos orar juntos y caminar hacia la unidad».