La nueva decana de la Facultad de Ciencias de la Salud Blanquerna-URL, Montserrat Esquerda, se propone formar profesionales que trabajen «por una salud más humana, equitativa y solidaria; que tengan conciencia social y sentido del servicio». «Y que entiendan que el cuidado no es solo técnico, sino también relación y presencia; que sean profesionales capaces de inducir salud y esperanza también con pequeños gestos», afirma la Dra. Esquerda.
¿Qué objetivos te marcas como decana?
El gran reto es continuar construyendo una facultad donde el conocimiento científico y el crecimiento humano vayan de la mano, y poder transmitir un modelo de atención integral y compasiva a las nuevas generaciones. Queremos profesionales con alta competencia técnica (high tech), pero también con una profunda sensibilidad humana (high touch), comprometidos con la sociedad y sensibles al sufrimiento ajeno.
¿Qué consideras clave que los alumnos asimilen a nivel humano?
Deseo que comprendan que cuidar no es solo hacer, sino también ser: escuchar, acoger y estar presente. La compasión, entendida como compromiso profundo con el otro, debe ser central. Queremos que aprendan a acompañar en momentos biográficos, no solo biológicos, y que no tengan miedo de palabras como “empatía” o “espiritualidad”, ni teman comprometerse con la justicia y la fragilidad.
¿Por qué el profesional de la salud cristiano debe entender que es necesario cuidar de los demás, especialmente de los vulnerables?
Cuidar, para el cristiano, es una forma de servicio y una expresión del amor evangélico. En un mundo que valora tanto la autonomía, es necesario recuperar la centralidad del vínculo y de la dependencia mutua. Paul Claudel recordaba que “Jesús no ha venido a suprimir el sufrimiento, ni siquiera ha venido a explicarlo, sino que ha venido a llenarlo con su amorosa presencia”. Muchas veces, los profesionales pueden ser reflejo de esa presencia en el sufrimiento.
Óscar Bardají i Martín