Cuatro seminaristas de Barcelona y uno de Sant Feliu reciben la admisión a los Sagrados Ordenes

El obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova i Pellisa, preside la celebración y exhorta a los postulantes a actuar como «pastores del Señor»

Esta semana, cuatro seminaristas de la archidiócesis de Barcelona y uno de Sant Feliu, aspirantes al sacerdocio, ha recibido la admisión a las órdenes sagradas. La celebración tuvo lugar en la capilla del Seminario Conciliar, donde el obispo auxiliar de Barcelona, Mons. Javier Vilanova, presidió e hizo la bendición a los cinco candidatos: Daniel Delgado Navarro, Raúl Tornavacas Pérez, Antoni Manzanera Navarro, Luis Jaureguizar Gratacós, Juan Eusebio Brea Sánchez.

La capilla quedó llena hasta los topes. En el presbiterio, concelebrando, destacaban los formadores del seminario y, entre ellos, el párroco Mn. Salvador Bacardit. Había otros presbíteros y diáconos vinculados a los seminaristas, así como, grupos y movimientos donde realizan su labor pastoral.

La Admisión a Ordes Sagrats consiste en la bendición solemne de la vocación de quienes se están preparando. Los postulantes manifiestan públicamente su voluntad de ofrecerse a Dios ya la Iglesia para ejercer el orden sagrado. Y la Iglesia, en persona del obispo, al recibir este ofrecimiento, lo elige y llama a que se prepare adecuadamente para recibir el orden, y de este modo sea admitido oficialmente.

Seguir los pasos para ser pastores del Señor

«Cada uno tenemos una vocación, y ustedes han recibido la llamada del sacerdocio.» Así lo dijo el obispo Mons. Vilanova en el momento de la homilía, en la que destacó la importancia de ser «pastor». Como ejemplo, destacó el modelo del centurión que se acercó a Jesús y le rogó que curara a su criado. Centrándose en éste, el obispo Javier destacó tres aspectos esenciales. De entrada, la fe que le mueve a acercarse a Jesús. En este sentido, se dirigió a los seminaristas diciéndoles que «¡es necesaria la fe de buscar a Cristo! Una búsqueda que se afianza desde el Seminario». En segundo lugar, destacó, la obediencia en Dios, es decir, «concretar el poder de Dios con un espíritu de don hacia el otro». En tercer lugar, la humildad. «Hay que Reconocer la pequeñez para que Dios pueda desbordarnos con su grandeza. No debemos ser obstáculos sino instrumentos del Señor, dijo».

Finalmente, como resultado de la fe, de la obediencia y de la humildad destacó el servicio a los demás, lo que Dios pide a sus pastores. «Ser buen samaritano, velando por las necesidades de los demás. Una donación total».

En los alrededores de la fiesta de la Inmaculada Concepción, el obispo Javier Vilanova y Pellisa animó a los cinco candidatos a buscar en María la ayuda para avanzar en el camino hacia el sacerdocio.

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