
Campanarios con vistas a Barcelona
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La Fundación calcula que becará a cerca de 7.000 niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad para que participen en colonias y casales de verano.
Fotos: Sílvia Muñoz Martin
Unos 37.000 niños y adolescentes participan en las colonias y los casales de verano de la Fundación Pere Tarrés, de su Movimiento de Centros de Esplai Cristianos Catalanes y de su red de centros socioeducativos. Este miércoles han comenzado el grueso de las 400 actividades de verano previstas, que se llevarán a cabo durante los meses de julio, agosto y septiembre. Este sábado, la salida de colonias del Centro de Esplai Trencaclosques ha dado el pistoletazo de salida a las actividades de educación en el tiempo libre de verano de la entidad.
La Fundación Pere Tarrés estima que este año becará a unos 7.000 niños y jóvenes de familias en situación de vulnerabilidad. Se trata de un incremento respecto al año pasado, cuando los beneficiarios fueron unos 6.700. El objetivo de la entidad es garantizar que ningún niño quede excluido de estas experiencias por motivos económicos. La fundación defiende que las actividades de educación en el tiempo libre son «una experiencia educativa única de crecimiento para los niños, adolescentes y jóvenes que contribuyen a su desarrollo personal y emocional, y donde adquieren competencias educativas y sociales, hábitos y valores que serán clave en su vida personal y profesional».
Aina Espona, responsable de la campaña de campamentos de la Fundación Pere Tarrés ha defendido la importancia de que todos los niños y adolescentes tengan acceso a las actividades de educación en el tiempo libre. «Es muy importante esta implicación de los niños para que sigan socializándose, aprendan a través del juego, creen relaciones, etc. Todo esto fortalece su autoestima, sus relaciones sociales y su sentido de pertenencia a un espacio», ha señalado.
Las colonias y los casales de verano tendrán el cambio climático como eje educativo principal en las diferentes actividades previstas. La necesidad de preservar la biodiversidad en un contexto de cambio climático y calentamiento global es uno de los grandes retos del planeta. Espona ha explicado que este año, las diferentes actividades del verano trabajarán el Mediterráneo en un contexto de cambio climático. «Hay una clara intención de implicar a los más pequeños en la biodiversidad, a los medianos en la cultura y a los mayores en el cambio climático y lo que ocurre en el Mediterráneo».
Silvia Muñoz Martin