Cáritas Barcelona ha acompañado a 1,6 millones de personas en los últimos 80 años

se constituyó el 28 de enero de 1944 como Secretariado General Diocesano de Beneficencia Cristiana, y fue una de las primeras Cáritas de Catalunya y del conjunto del estado

Fachada edificio de Cáritas Barcelona en Plaça Nova (1958 2024)

Cáritas Diocesana de Barcelona celebra 80 años. El 28 de enero de 1944, el Arzobispo de Barcelona Mons. Gregorio Modrego constituiría el Secretariado General Diocesano de Beneficencia Cristiana (en 1956 ya se llamaría Cáritas Diocesana de Barcelona), con el objetivo de unificar las obras benéficas de la Iglesia en un momento de posguerra en el que había que ayudar a la población a cubrir sus necesidades básicas. Se tiene constancia de que Cáritas Diocesana de Barcelona fue una de las primeras Cáritas de Catalunya, pero también del conjunto de España. En estos 80 años de historia, Cáritas estima que 1,6 millones de personas han recibido algún apoyo por parte de la entidad.

La posguerra, las inundaciones del Vallès y el Besòs de los años 60, el chabolismo, el apoyo a barrios de las periferias de Barcelona, el acompañamiento a niños y personas mayores desfavorecidas, la lucha contra el paro, la llegada de personas recién llegadas a principios del siglo XXI, la crisis económica de 2008, la pandemia de la COVID-19 o la actual inflación son algunos de los muchos episodios en los que Cáritas ha estado presente.

“Cuando recordamos los años de vida de Cáritas, contemplamos la evolución de nuestra sociedad, las dificultades que las personas más vulnerables de la diócesis de Barcelona han tenido que afrontar y superar. Para Cáritas, lo importante es la persona y su dignidad”, ha afirmado el director de Cáritas Barcelona, Eduard Sala. A lo largo de estos años, Cáritas Diocesana de Barcelona ha visto reconocida su labor con la Creu de Sant Jordi (1990) y la Medalla d’Or de l’Ajuntament de Barcelona (1997).

Cáritas se ha adaptado a las necesidades sociales de cada momento, actuando sobre las problemáticas que han ido surgiendo y reflexionando sobre cuál era la mejor forma de afrontarlas. Hoy, Cáritas diocesana está presente en los 26 municipios de la diócesis de Barcelona, dando respuesta a más de 16.000 hogares, donde viven más de 35.000 personas. A esta tarea se suma el trabajo de las 167 Cáritas parroquiales y arciprestales, que acompañan a casi 30.000 hogares donde viven unas 75.000 personas. La acción social de la entidad se despliega en 5 zonas pastorales, desde 8 programas y más de 470 proyectos, que dan respuesta a cuestiones tan diversas como la cobertura de necesidades básicas, la formación laboral, la vivienda, la infancia, las personas mayores, el acompañamiento en derechos o el asesoramiento jurídico en temas de migración y extranjería, entre otras muchas.

Toda esta labor se desarrolla gracias al compromiso de las casi 3.000 personas voluntarias, y al trabajo diario de 191 puestos de trabajo con personas contratadas y 183 puestos de trabajo en nuestros proyectos con personal externo.

“Desde sus inicios, Cáritas es y ha sido una entidad de personas voluntarias, y no con personas voluntarias. Puede parecer una apreciación menor, pero define a la perfección la importancia del voluntariado”. Sala también ha querido hacer valer el apoyo de los casi 11.000 socios y donantes y de las 601 Entitats amb Cor, ya que gracias a su solidaridad se puede sostener la acción social diaria.
Desde Cáritas se afirma que la conmemoración de los 80 años no debe vivirse solo como una rememoración del pasado, sino que se hace con la vista puesta hacia el futuro. “Estamos comprometidos con las personas, en todo su camino para conseguir un hogar digno y una mejora de sus condiciones de vida, en hacer frente a las consecuencias de una subida de precios constantes, en combatir la precarización del trabajo, en mejorar su inserción laboral y en acompañar al mayor número de familias que llegan a nuestras sesiones de acogida buscando nuevas oportunidades”.

En este contexto, Sala ha explicado que para combatir la pobreza es necesario adaptarse a cada momento, y que iniciativas como las tarjetas monedero para comprar alimentos, las más de 2.000 plazas entre pisos unifamiliares, pisos compartidos y centros residenciales que Cáritas ofrece juntamente con la Fundació Habitatge Social o el impulso de los espacios de relación y de los polivalentes, abiertos a la comunidad, son un pequeño ejemplo de esta constante evolución de Cáritas. «Seguiremos trabajando como hasta ahora, poniendo a la persona y la comunidad en el centro y lograr una sociedad fraterna, acogedora, solidaria y justa, donde todo el mundo tenga cabida y se fundamente en el bien común», ha concluido.

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