Cáritas Barcelona: «Cobrar las prestaciones de ingresos mínimos no es garantía para salir de la pobreza»

En Barcelona, una persona sola necesitaría el 154% del importe actual del RGC para alcanzar el alquiler medio de la ciudad

En presencia del Cardenal Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona y presidente de Cáritas Barcelona, la entidad ha presentado el informe Una ajuda que no arriba. Limitacions i reptes en el disseny i implementació de les prestacions de garantia d’ingressos mínims. El informe se ha elaborado para conocer la situación de las personas que cobran la Renta Garantizada de Ciudadanía o el Ingreso Mínimo Vital y que son atendidas por Cáritas, recogiendo su vivencia personal sobre las limitaciones actuales del sistema de ingresos mínimos.

La responsable del Observatorio de la Realidad Social de Cáritas Barcelona, Miriam Feu, ha presentado las principales conclusiones del estudio. En primer lugar, ha explicado que estas prestaciones tienen una baja cobertura y no llegan a todas las personas que las necesitan. “La mayoría desconocían que tenían derecho a acceder al IMV o la RGC, y necesitaron el asesoramiento de Cáritas para poder tramitarlas”. También se ha puesto de manifiesto la elevada complejidad que existe a la hora de pedirlas, así como las dificultades para conseguir los papeles solicitados o para rellenar los formularios online. “Muchas de las personas que acompañamos desde Cáritas no están familiarizadas con las gestiones telemáticas, y por eso querrían poder hacer estas gestiones de forma presencial”. En la mayoría de los casos, el excesivo tiempo de espera en la respuesta de la administración hace que las personas se desanimen, llegando a generar situaciones de angustia y frustración.

Feu ha remarcado que los trabajos temporales (que normalmente son precarios) no garantizan la protección frente al riesgo de pobreza y exclusión social, y que existe una incapacidad manifiesta del sistema actual de prestaciones para adaptarse a todas las casuísticas que presenta el mercado laboral actual. “Es necesario que la RGC pueda ser complementaria con todas las rentas del trabajo, consiguiendo incentivos que fomenten la inserción en el mercado laboral y garantizando que haya un mecanismo de reincorporación automática a la RGC cuando una persona deja de trabajar”, ha explicado.

También se ha incidido en la cuantía de las prestaciones, denunciando que es totalmente insuficiente. “Las prestaciones tienen una capacidad muy limitada para sacar de la pobreza y la exclusión. Muy a menudo, no permiten cubrir las necesidades básicas, y en el caso de Barcelona difícilmente sirven para pagar la totalidad del coste del alquiler”, ha advertido Eduard Sala, director de

Cáritas Barcelona. Para ilustrarlo, Sala ha puesto de ejemplo la RGC, indicando que sólo cubre el 35,8% de lo que necesita una familia de dos adultos y dos o más niños en Barcelona para vivir dignamente.

“Si nos centramos sólo en el gasto de la vivienda, una persona sola necesitaría el 154% del importe de la RGC para alcanzar el alquiler medio de Barcelona”. En este sentido, el director de Cáritas ha destacado que el 60% de los hogares en Catalunya en pobreza severa quedan excluidos de estas prestaciones, y que sólo un 8,2% de las familias atendidas por las diez Cáritas con sede en Catalunya perciben la Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC) o el Ingreso Mínimo Vital (IMV). “Las prestaciones simbolizan un autobús. Si puedes subir, tienes derecho a percibirlas, pero hay muchas personas a las que no las dejan subir. Cáritas somos el coche de apoyo que las recoge, que las acompaña cuando la administración no da respuesta”, ha explicado Sala.

En cuanto a las propuestas, Cáritas ha pedido armonizar el IMV y la RGC, delegando la gestión en la Generalitat de Catalunya e implementado la ventanilla única. También que las prestaciones lleguen a los colectivos que quedan fuera, que la cuantía sea superior, que se implemente el incentivo al trabajo y el mecanismo de reincorporación automático, así como nuevos complementos en función del territorio en el que se vive. Por último, se ha pedido una prestación universal de ayuda a la crianza, así como una política que garantice el acceso y el mantenimiento de una vivienda digna.

Cifras de atención que van en aumento

Cáritas también ha presentado un anticipo de datos de las personas atendidas durante 2023. Han aumentado un 21% el número de hogares atendidos con relación a 2022, y de éstos, la mitad se han dirigido a Cáritas por primera vez. “Nos preocupa que el 70% de los hogares vivan en una vivienda no digna (en 2022 representaban el 67%). Son familias que sobreviven en una habitación de realquiler, compartiendo piso con desconocidos, acogidos en casa de un familiar o un amigo, de alquiler sin contrato, ocupando, en un proyecto o vivienda de una entidad social o directamente en la calle. En estas condiciones, es casi imposible salir de la situación de pobreza en la que se encuentran”, ha dicho Sala.

Una Navidad llena de pequeños milagros

Juan José Omella, Cardenal Arzobispo de Barcelona y Presidente de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha pedido no apartar la mirada de la pobreza, poniendo el foco en las familias que son cada vez más pobres debido al aumento de los costes de vida. “No podemos quedarnos de brazos cruzados ante esta realidad. La vocación de todo cristiano y de toda la sociedad debe ser la de implicarse en los problemas colectivos. No sólo hace falta el compromiso de Cáritas, sino el de todos”. Omella también ha incidido en la necesidad de un compromiso político y legislativo serio y eficaz. “Es necesario que las instituciones públicas cumplan con su deber. Ayudas como el Ingreso Mínimo Vital o la Renta Garantizada de Ciudadanía deben servir para que las personas salgan de su situación de pobreza, y que puedan ser más accesibles para todos aquellos que las necesitan”.

Por último, ha querido hacer valer el trabajo de Cáritas, explicando que, gracias a la labor de la entidad, son posibles los pequeños milagros, haciendo referencia al lema de la campaña de Cáritas “Haz que esta Navidad se llene de pequeños milagros”. “No llega lo que no se da, y por tanto quiero dar las gracias a los socios, donantes, parrocos, empresas, personas voluntarias o personal contratado que dan, y que hacen que estos milagros se hagan realidad. Animo a toda la sociedad a hacer un pequeño milagro, un pequeño gesto, a favor de alguien de su alrededor que esté pasando dificultades. Sólo así podremos construir una sociedad más fraterna y solidaria”. Cáritas ha recordado que el próximo domingo 17 de diciembre se realizará la colecta extraordinaria en todas las parroquias de la diócesis de Barcelona en favor de Cáritas.

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