Fotos: G. Simón
«Necesitamos el valor de sant Jordi». Así se ha referido el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella, durante la misa en honor al patrón de Cataluña, celebrada esta mañana en la capilla del Palau de la Generalitat.
Durante la homilía, el prelado barcelonés ha recordado que la lanza del mártir sant Jordi, protector de los débiles y defensor de la justicia y la verdad, significa la necesidad de «luchar contra el dragón».
«Un dragón que nos desvía de la llamada a vivir atentos a los demás. Un dragón que nos tienta a vivir autocentrados en el propio interés personal. Un dragón que simboliza al diablo. Y ya saben ustedes que el diablo, padre de la división, se denomina en la Biblia “diábolos”, el que divide, el que quiere romper la comunión: la comunión con Dios, entre nosotros y con uno mismo», ha señalado.
Por ello, el arzobispo de Barcelona ha pedido seguir el ejemplo del patrón de Cataluña para «vencer el dragón del mal». «Cuando tenemos en cuenta a los pobres y pequeños, cuando construimos puentes para la comunicación y comunión entre todos, cuando respetamos a las personas e instituciones, seguimos el ejemplo de nuestro patrón, vencemos el dragón del mal, que nos acecha continuamente», ha subrayado.
«Pidamos a Dios que nos haga constructores de paz»
En este sentido, el cardenal Omella ha concluido con una oración atribuida a san Francisco de Asís, pidiendo a Dios que «nos haga constructores de paz, forjadores de fraternidad, de concordia y de amor a los pueblos y a los afligidos».
«Una oración que es más pertinente que nunca teniendo en cuenta los momentos convulsos que vive nuestro mundo y nuestra sociedad», ha destacado.
El prelado barcelonés también ha recordado «la defensa que sant Jordi hace de su pueblo, de todos los que lo invocan ante las insidias del mal» y ha pedido que sant Jordi proteja a Barcelona y Cataluña «de todas las insidias del mal».
«Nos duele la falta de respeto a los Derechos Humanos, el maltrato de tantos inocentes, la violencia, la guerra, el terrorismo, la falta de respeto a la vida desde su concepción hasta la muerte, la creciente desigualdad social, la falta de vivienda, la corrupción. ¡Cuántos países están marcados por el sello de la violencia! ¡Por el sello de la guerra! ¡Por las luchas fratricidas! Nos duele profundamente el sufrimiento de tantos hermanos nuestros», ha lamentado.
«Los mártires dan una gran lección de coherencia»
El cardenal Omella ha destacado que san Jorge fue fiel a la fe cristiana y valiente al vivirla, y ha recordado que «los mártires dan una gran lección de coherencia». «¡Coherencia! Una palabra que conocemos bien, pero que no siempre llevamos a la práctica», ha enfatizado.
El arzobispo de Barcelona ha pedido tener «más coherencia con lo que somos y con lo que configura nuestras vidas, respetándonos unos a otros».
«Muchas veces no somos coherentes, traicionamos nuestras convicciones. A menudo lo hacemos por miedo, por intereses personales…», ha recordado.
Al finalizar la misa, el cardenal Omella ha realizado la tradicional bendición de rosas.