885.000 personas de la diócesis de Barcelona se encuentran en exclusión social

Cáritas Barcelona presenta las conclusiones del informe FOESSA 2021 de la diócesis con unos resultados preocupantes que piden replantear el orden de prioridades en la administración

Fotografías: Càritas Barcelona

En presencia de Josep Maria Forné, director general de Servicios Sociales de la Generalitat de Catalunya y de Sònia Fuertes, Comisionada de Acción Social del  Ayuntamiento de Barcelona, Cáritas Diocesana de Barcelona ha celebrado la Jornada Pandemia y  exclusión social: La tormenta perfecta, donde se ha presentado el informe FOESSA 2021 de exclusión y  desarrollo social en la diócesis de Barcelona. Más de 150 personas se han reunido en la Sala Oriol  Bohigas del Ateneu Barcelonès, con el objetivo de comprender y analizar los factores que sitúan la  exclusión social en el área de Barcelona por encima de la de Catalunya y de España. 

El padre Josep Matías, delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Barcelona, ha sido el encargado de  dar la bienvenida a los asistentes. Matías ha constatado que las conclusiones del informe  FOESSA son preocupantes, y ha llamado a replantear el orden de prioridades de la acción  política. «Es necesario que los gobernantes aborden este problema y no nos distraigan ni  se distraigan con temas secundarios. Hacer visibles a los más vulnerables con datos  objetivos y rigurosos es un primer paso para tratar de cambiar la realidad en la que  vivimos, pero, ante la pandemia de la desigualdad, debemos ser atrevidos, valientes e  inconformistas», ha indicado. En este sentido, el delegado episcopal ha reclamado a los gobernantes,  a los sindicatos y a los distintos agentes sociales, un gran pacto para detener el incremento de la  pobreza. «No podemos normalizar el drama de la exclusión social. Debemos actuar para  construir una sociedad más cohesionada». 

Seguidamente, Raúl Flores, coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española y secretario  técnico de la Fundación FOESSA y Miriam Feu, responsable de Análisis Social e Incidencia y del  Observatorio de la Realidad Social de Cáritas Diocesana de Barcelona han presentado los principales  datos del informe FOESSA 2021 de exclusión y desarrollo social en la diócesis de Barcelona. Los  ponentes han explicado que el informe se ha elaborado a partir de 1.800 encuestas, y por  medio de 37 indicadores, se ha podido calcular el porcentaje de exclusión social que existe  en el área de Barcelona. Feu ha indicado que 885.000 personas de la diócesis de Barcelona  se encuentran en exclusión social, 300.000 más que en 2018. «La exclusión social en la  diócesis de Barcelona se sitúa 3 puntos por encima de la de Catalunya (29,10%) y casi 9  puntos por encima de la del conjunto de España (23,4%). El dato es preocupante, y  significa que 1 de cada 3 personas de la diócesis queda excluida de la sociedad», ha advertido Feu. 

Empleo y Vivienda: Factores de exclusión

Raúl Flores ha argumentado que problemáticas como el acceso a la vivienda o una mayor precariedad  laboral sitúan a Barcelona en un nivel de exclusión social superior al del conjunto de Catalunya.  «97.000 hogares tienen todos sus miembros activos en paro, 167.000 se encuentran en  inestabilidad laboral grave, y 77.000 hogares no disponen de ningún ingreso periódico»,  ha afirmado Flores. Asimismo, también ha explicado que más de un millón de personas  viven en exclusión residencial. “Un 26,2% de la población (725.000 personas) paga un gasto  excesivo en vivienda, que implica que se quedan en pobreza severa una vez ha hecho frente a los gastos  de vivienda y suministros. Esto las pcoloca en una situación de incertidumbre y sufrimiento constante,  ya que no saben si el próximo mes podrán pagar todos los gastos del hogar o si más adelante les  subirán el alquiler. Es muy complicado construir una vida en estas condiciones», ha explicado el  coordinador del Equipo de Estudios de Cáritas Española. 

Feu ha argumentado que todos estos factores, sumados a las restricciones y la emergencia de la  COVID-19 ha hecho aumentar la angustia y el sufrimiento de muchas familias. «En solo 3 años, las  personas con un trastorno mental diagnosticado han aumentado 9 puntos porcentuales,  afectando a un 17% de la población». En esta línea, la responsable de Análisis Social e Incidencia  de Cáritas ha detallado que más de 140.000 hogares de la diócesis de Barcelona no tienen  acceso a medicamentos por problemas económicos, y que 33.000 familias en las que viven  118.000 personas afirman haber pasado hambre en los últimos 10 años con frecuencia o que la pasan ahora. 

Las familias con niños, las más expuestas en la exclusión social 

Las familias con niños y adolescentes han recibido con intensidad las consecuencias de la crisis de la  COVID 19. Feu ha expuesto que, en la diócesis de Barcelona, la exclusión social de los hogares  con niños y adolescentes es del 40%, y que se duplica en relación con las familias sin hijos.  Asimismo, ha apuntado que esta exclusión es más intensa en los hogares monoparentales y  las familias numerosas, puesto que 1 de cada 2 familias se encuentra en exclusión social«Casi la mitad de los hogares con menores tienen dificultad para llegar a fin de mes, y el 43% no dispone  de ingresos para gastos imprevistos. Son un colectivo menos protegido en nuestro país que en  el resto de los países europeos, y la pandemia ha agravado su situación». 

Las familias manifiestan dificultades en todos los ámbitos de la vida, pero destaca que un 36% ha  tenido que reducir los gastos en alimentación, y un 52% los gastos en vestido y calzado.  Además, un 11% se han visto obligadas a compartir piso con personas desconocidas, y el  26% han tenido impagos relacionados con la vivienda. 

Un nuevo impulso del estado del bienestar 

El director de Cáritas Diocesana de Barcelona, Salvador Busquets, ha sido el encargado de cerrar la  jornada. Busquets ha pedido reimpulsar el modelo de estado del bienestar. «El reto de la protección  social es evitar que estas nuevas situaciones de vulnerabilidad se transformen en crónicas. Hacen falta  políticas públicas decididas y enfocadas a reducir la exclusión social», ha advertido. En este sentido, ha  pedido aumentar la cobertura de Renta Garantizada de Ciudadanía (RGC), e implementar una completa  armonización entre el Ingreso Mínimo Vital (IMV) y la RGC. «Resulta inadmisible que la RGC solo  llegue al 28% de la población catalana en situación de pobreza severa, y el Ingreso Mínimo  Vital (IMV) al 11,8% de la población de la diócesis de Barcelona en la misma situación».  Por último, ha pedido una política decidida de vivienda social, que facilite el acceso y el mantenimiento  de una vivienda digna a la población en situación de exclusión social. «Celebramos la reciente aprobación de la proposición de ley de ampliación de las medidas urgentes para hacer frente a la  emergencia habitacional, pero son necesarias, en paralelo, medidas estructurales que eviten futuras  emergencias habitacionales, y que concentren los esfuerzos en aumento del parque de vivienda social.  Es incomprensible que solo un 1,7% de las viviendas de Catalunya sean de alquiler social»,  ha concluido.

Fuente: Càritas Barcelona

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