Más de un centenar de sacerdotes han participado en las 60as Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura, que se han celebrado este 27 y 28 de enero en Premià de Dalt. En ellas se ha reflexionado sobre el valor y la necesidad de la esperanza en la sociedad actual y cómo ser portadores de la misma. Como elementos esenciales para su transmisión se han destacado: el testimonio, cultivar la identidad y crear vínculos personales basados en los valores cristianos.
Jordi Pujol, profesor de la Universidad de la Santa Cruz (Roma), en el segundo día de las jornadas, ha hablado sobre cómo «Comunicar la esperanza» en el contexto actual de crisis generalizada de confianza en las instituciones. «En cuanto a la comunicación, lo que tiene más fuerza —ha dicho Pujol— es testimoniar: nuestra magnanimidad, nuestra generosidad, nuestra sonrisa… Ojalá que los portadores de esperanza se encontraran con los buscadores de esperanza; por eso, hay que ser instrumentos de sanación, personal e institucional, hay mucha gente herida, y debemos mejorar mucho en la escucha porque se puede hacer mucho bien si aprendemos a escuchar».
Como guía en este camino, también ha destacado la importancia de ser fieles a la identidad cristiana. Según el profesor Pujol, la Iglesia debe «comunicar con transparencia porque la credibilidad moral pasa por ser una institución verdadera, auténtica, genuina. La comunicación puede ayudar a hacer una autocomprensión de quiénes somos y qué hacemos, no solo en momentos de crisis», y se debe actuar con coherencia porque cuando hay fractura es cuando se pierde la confianza.
«En la dimensión más visible y humana, dice el profesor Jordi Pujol refiriéndose a la Iglesia, compartimos la perfectibilidad con otras organizaciones sociales. Por eso, aceptar la vulnerabilidad es condición necesaria para mejorar. No hay mejora posible sin aceptar la vulnerabilidad institucional como punto de partida.»
«Recuperar la alegría de vivir: esperanza en la vida ordinaria»
En una mesa redonda se han mostrado diversos caminos de la vida cotidiana en los que vivir la esperanza y encontrar su sentido. Pilar Lacorte, del Instituto de la Familia de la UIC Barcelona, ha presentado el acompañamiento familiar como un camino de esperanza. «La familia no es la esperanza del mundo, pero sí lo es el lugar y el motor; el ámbito familiar es donde se nos ama a través de nuestra vulnerabilidad, se crean vínculos y un compromiso que exige tiempo, paciencia y humildad, porque lo que nos transforma es lo que vivimos», según Lacorte.
Para el delegado de juventud del arzobispado de Barcelona, Carles Bosch, «quien vive de la esperanza es quien cree que todo tiene un sentido. Ante cada necesidad, Dios da la respuesta necesaria, hay esperanza para los jóvenes y los jóvenes son esperanza para el mundo, y lo vemos cuando se nos dan modelos como los de Carlo Acutis y Giorgio Frassati. La llamada generación de vidrio es frágil, pero también es transparente; si te acercas lo suficiente, ves lo que hay, jóvenes de la era posmoderna que buscan modelos de vida y establecer vínculos personales que den sentido a su vida».
Para finalizar, Cristina Monforte, codirectora de la Cátedra WeCare de la UIC Barcelona y enfermera de cuidados paliativos, ha hablado sobre cómo «promover la esperanza en los enfermos cuando paralelamente actúan los mecanismos de eutanasia vigentes» y ha dado como dato que Cataluña es la comunidad donde más casos de eutanasia se dan. Trabajar en el terreno «de hablar de sentido, de propósito, de percepción de dignidad, sentido de paz, reconciliación, buena muerte, comprensión y compasión» a los enfermos puede contribuir a dar el mejor bienestar a aquellas familias que enfrentan el final de la vida. La responsabilidad que plantean desde la Cátedra WeCare y la clínica Cuides UIC Barcelona es cómo aliviar el sufrimiento —físico, psicológico, pérdida de control, pérdida de dignidad…— que produce una gran desesperanza. Según Monforte, «hay que crear vínculos personales y redescubrir las razones para querer vivir sin sufrimiento, y en este sentido hay terapias en el campo de los cuidados paliativos que se pueden ofrecer y que dan esperanza».
El Centro Sacerdotal Rosselló
El organizador de la actividad es el Centro Sacerdotal Rosselló. Es una entidad promovida por la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, una asociación intrínsecamente unida al Opus Dei. Ofrece a los sacerdotes de las iglesias diocesanas un apoyo espiritual que los anime en su tarea sacerdotal, en la unión con su obispo y en la comunión con sus hermanos en el sacerdocio.
Fuente: Web de las Jornadas de Cuestiones Pastorales de Castelldaura.