La Catedral de Barcelona ha culminado la primera fase del proyecto de consolidación y conservación de seis bóvedas góticas del templo. Después de cuatro meses de trabajos, las cuatro primeras bóvedas ya han sido restauradas y la intervención continúa ahora en dos nuevas bóvedas, donde los restos de policromía conservados tendrán un protagonismo especial.
La actuación tiene como objetivo preservar las estructuras y los materiales originales, consolidar las juntas de las bóvedas y prevenir posibles desprendimientos. El paso del tiempo y las antiguas filtraciones de humedad han provocado diferentes alteraciones, como juntas deterioradas, acumulaciones de suciedad, eflorescencias salinas —depósitos de sales provocados por la humedad— y, en algunos puntos, pequeñas pérdidas de material.
El proyecto, iniciado en el mes de junio, continuará hasta finales de diciembre e incorporará también nuevos sistemas de monitorización para seguir la evolución de las estructuras a lo largo del tiempo. La actuación cuenta con una aportación de la Generalitat de Catalunya, a través de la Oficina de Suport a la Iniciativa Cultural (OSIC), que cubre cerca del 48 % del coste total.
Primera fase: cuatro bóvedas restauradas
Durante la primera fase, se ha intervenido en la primera bóveda de la nave lateral del Evangelio —situada a la izquierda de la puerta principal—, en uno de los arcos torales de refuerzo del cimborrio y en tres bóvedas adyacentes situadas sobre la capilla de las fuentes bautismales y la capilla de la Transfiguración.
Los trabajos han incluido la limpieza y consolidación de las superficies, la reparación de las juntas con morteros tradicionales de cal y arena, así como la reintegración de los materiales perdidos o erosionados. Durante las tareas de restauración también se ha actuado sobre las claves de bóveda, los nervios esculpidos y los restos de policromía que todavía se conservan.
Las bóvedas intervenidas en esta primera fase se sitúan a unos 21 metros de altura. Una vez finalizados los trabajos, se han desmontado los andamios de esta zona.
Segunda fase: dos nuevas bóvedas y el estudio de las policromías
En este segundo tramo de las obras, los trabajos se centran en dos bóvedas de la zona del transepto: la situada delante del órgano y la del crucero de la nave central, esta última a unos 26 metros de altura.
La intervención sigue los mismos criterios de consolidación y conservación de la primera fase, pero en estas dos bóvedas las policromías adquieren un protagonismo especial, con una mayor presencia de revestimiento pictórico, tanto en los nervios como en las claves de bóveda. Se tomarán muestras y se analizarán los materiales y pigmentos para estudiar su cronología e identificar posibles repintes posteriores. Los resultados permitirán profundizar en el conocimiento de estas pinturas y determinar los sistemas de limpieza, consolidación y conservación más adecuados.
Monitorización para avanzar en la conservación preventiva
El proyecto incorpora también la instalación de una decena de sensores de movimiento y giro y fisurómetros que permitirán seguir la evolución de grietas históricas ya conocidas y registrar pequeños movimientos de las estructuras inapreciables a simple vista.
Este seguimiento permitirá conocer cómo se comportan las bóvedas y cómo evolucionan a lo largo del tiempo, aportando nueva información sobre su estado de conservación y seguridad para avanzar en la conservación preventiva de la Catedral.
La intervención en las seis bóvedas da continuidad a los trabajos de conservación de las estructuras de la Catedral. A finales de 2025, ya se actuó sobre la bóveda situada sobre la puerta de Santa Eulalia, que fue reforzada y donde se repararon las juntas que se habían abierto para restablecer su estabilidad. El proyecto actual supone un nuevo paso en esta labor continuada de preservación del patrimonio de la Catedral.