Nota de 30 de maig de 1973, els Vicaris Episcopals

Nota sobre las funciones encomendadas a los Vicarios Episcopales de zona

Con fecha de 30 de mayo de 1973, el Sr. Cardenal-Arzobispo ha tenido a bien disponer cuanto sigue en relación con las funciones que se encomiendan a los Vicarios Episcopales de zona pastoral:

1. Se constituye en la Archidiócesis el cargo de Vicario Episcopal de zona pastoral, a tenor del decreto conciliar “Christus Dominus” y del Motu Proprio “Ecclesiae Sanctae”.

2. El Vicario Episcopal de zona, por ser representante del Arzobispo y con su autoridad, ha de promover y dirigir la pastoral de conjunto de la zona, con el fin de que sea realizada eficazmente la acción pastoral común.

3. Son campos de competencia del Vicario Episcopal de zona:
— La atención a los presbíteros, religiosos y laicos, en cuanto sujetos activos de la pastoral, tanto en su actividad individual como comunitaria.
— La atención a los fieles, pequeñas comunidades, grupos heterogéneos, etc., como destinatarios de la acción pastoral.
— La supervisión de todos los organismos pastorales que desarrollan su actividad en la zona pastoral: arciprestazgos, parroquias, asociaciones de apostolado, etc.

4. Se confían al Vicario Episcopal de zona las siguientes funciones:
— Impulsar y dirigir el estudio de las peculiaridades socio-religiosas de la zona.
— Velar para que las orientaciones diocesanas de pastoral se lleven a cabo, convenientemente adaptadas, en la zona.
— Promover, en conexión con los organismos y servicios diocesanos, proyectos pastorales concretos en el campo de la evangelización, de la liturgia, de la catequesis, etc.
— Buscar y establecer formas de diálogo con los presbíteros, religiosos y laicos de la zona y fomentarlas entre ellos.
— Promover la integración de los religiosos y religiosas en la pastoral de la zona, según sus posibilidades y mediante un diálogo abierto con ellos.
— Promover el trabajo conjunto de los presbíteros, religiosos y laicos de la zona.
— Promover la constitución y convocar con la frecuencia conveniente los organismos peculiares de la zona, en especial los Consejos Presbiteral y Pastoral.
— Procurar que los Arciprestazgos sean auténticos sectores pastorales, mediante la acción conjunta de los agentes de la pastoral.
— Cooperar con los arciprestes de la zona en orden a desarrollar el equipo sacerdotal del arciprestazgo, primera célula del presbiterio diocesano y de la pastoral común.
Asimismo, para que las anteriores funciones no queden desvinculadas de la necesaria unidad diocesana,
— El Vicario Episcopal, como colaborador del Arzobispo, deberá darle cuenta de todo cuanto haya realizado o piense realizar (Motu Proprio “Ecclesiae Sanctae”, 14, 3).
— Participará en el Consejo Episcopal, según las normas que se establecerán para su funcionamiento.
— Será consultado por los organismos diocesanos competentes, en los nombramientos para los cargos pastorales de la zona.
— Establecerá un diálogo frecuente con los cooperadores del Arzobispo, especialmente con los Obispos auxiliares —y en concreto con el que tenga encomendada la zona pastoral— los Vicarios Episcopales y los responsables de los organismos y servicios generales del Arzobispado, en la forma que se determinará oportunamente (M. P. “Ecclesiae Sanctae’’, 14, 3).

5. La persona nombrada para ejercer el cargo de Vicario Episcopal cesará en el mismo transcurridos los tres años de su nombramiento.

Los Obispos auxiliares ostentan en la Archidiócesis el cargo de Vicarios Generales con todas las facultades y delegaciones, según lo dispuesto en el decreto de fecha 20 de enero de 1969.

Con el fin de asegurar una presencia episcopal en todo el ámbito diocesano, actuarán en nombre del Sr. Arzobispo en aquellos territorios que expresamente les serán confiados después del nombramiento de los Vicarios Episcopales de zona pastoral.

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