El primer capuchino catalán beatificado

(Domingo, 25/04/2010)          

El año 2010 será recordado, sin duda, en nuestra historia religiosa, como el de la visita del Papa a Barcelona para consagrar el templo de la Sagrada Familia. Pero también lo será como el año de las dos beatificaciones. El día 24 de enero, en Mataró, celebramos la beatificación del sacerdote y mártir de Cristo Josep Samsó i Elias, y este 25 de abril, en la basílica de Santa María del Mar, de la ciudad de Barcelona, en una solemne ceremonia presidida por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de estado  del Vaticano, es beatificado el primer capuchino catalán, el padre Josep Tous i Soler.

Cataluña ha sido siempre muy sensible a la espiritualidad franciscana. Signo de ello es el gran arraigo de franciscanos y capuchinos en nuestra tierra. Por ello, es un hecho muy significativo que el primer capuchino catalán elevado al honor de los altares lo sea precisamente en la ciudad de Barcelona y dentro de ella, en el emblemático y popular templo de Santa María del Mar.

Una circunstancia curiosa es que este capuchino fue también sacerdote diocesano de Barcelona. Nacido en Igualada en 1811, se hizo capuchino el año 1827 en el convento de Sarriá con el nombre de Fray Josep de Igualada. Destinado al convento de Santa Madrona, situado en la Rambla barcelonesa, tuvo que abandonar esta comunidad en julio de 1835 para salvar la vida y después a causa de la exclaustración general de los religiosos decretada por el Gobierno de Mendizábal. Con otros capuchinos se exilió a Italia y a Francia hasta que volvió a Barcelona en 1843, con el título de predicador apostólico. De hecho los presbíteros exclaustrados obedecían en las cosas espirituales a sus superiores, pero estaban incardinados en una diócesis, y para el padre Tous ésta fue la de Barcelona.

Por esta razón, colaboró durante un tiempo en la parroquia de Santa María del Mar, donde ahora es beatificado. Fue vicario de Esparreguera, entre los años 1845 y 1848 y adscrito a la parroquia de San Francisco de Paula –entonces situada junto al Palacio de la Música-, donde permaneció hasta su muerte.

En una asociación de chicas de esta parroquia, de la que el padre Tous era consiliario, nació el proyecto de fundar una congregación para responder a una necesidad especial de aquel tiempo: la educación y la instrucción de las niñas. Son las hoy llamadas Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, que unían contemplación y acción, la espiritualidad franciscana con la actividad educativa.

El padre Tous nació en el seno de una familia de trabajadores textiles. Una familia trabajadora y también emprendedora. Para mejorar su situación económica se trasladó a Barcelona. En esta ciudad continuó su trabajo y, como fruto de sus esfuerzos, se convirtieron en una familia de industriales. Nicolau Tous i Soler, hermano del padre Tous, fundó en Barcelona una fábrica importante de hilos y tejidos, que fue una de las primeras en utilizar maquinaria de vapor. Con otros socios, fundó la sociedad anónima La Barcelonesa, dedicada a la fundición y a la construcción de maquinaria textil. Más tarde, esta empresa, se transformaría en La Maquinista Terrestre y Marítima.

Por esta razón, podemos afirmar que con el padre Tous alcanza la santidad no sólo un capuchino catalán y un sacerdote diocesano, sino también el hijo de una de aquellas familias de pequeños industriales que tanto hicieron en favor del progreso del país. Los historiadores nos dicen que la familia del padre Tous le ayudaron mucho en la consolidación de su fundación al servicio de la instrucción y educación de la juventud femenina.

 

  + Lluís Martínez Sistach

Cardenal arzobispo de Barcelona