Un largo camino por recorrer

 

«El primer servicio que debe prestarse a los demás en la comunión consiste en escucharlos»
Papa Francisco

 

El tema de la sinodalidad va mucho más allá de cuestiones de eclesiología o de teología práctica o canónica, aunque éstas figuren, sin duda, entre las disciplinas privilegiadas en este ámbito. Me interesa la sinodalidad como dimensión fundamental, constitutiva de la Iglesia, del ser-eclesial, desde sus inicios, desde el camino de los dos discípulos que salieron de Jerusalén pocos días después de Pascua para ir a Emaús (Lc 24,13), pero de hecho ya desde la vocación y el camino de los discípulos siguiendo a Jesús de Nazaret.

La sinodalidad, es decir, el caminar conjunto de los discípulos siguiendo a Cristo o a su lado, precede al acontecimiento de Pentecostés, aunque a menudo consideramos, con razón, el evento de la efusión del Espíritu como el “nacimiento” de la Iglesia.

“Caminar juntos” representa con mayor precisión el término griego (σύνοδος, sun-odos) que “avanzar juntos”. Este “caminar juntos” siguiendo a Aquel que es él mismo el camino –en primer lugar el camino del Padre hacia la humanidad y el mundo, pero también el camino que conduce al Padre– es una dimensión constitutiva de la Iglesia. La propia Iglesia es ese “caminar juntos” como pueblo reunido por Dios.

Nuestra vida es una vida común, y nuestra tarea es una tarea común: esto es lo que hemos perdido y esto es lo que primero es necesario restaurar. La antigua conciencia eclesial sabía que debemos estar siempre juntos, reunidos para un mismo objetivo. Actualmente casi nunca estamos juntos sino cada uno por su cuenta.

¿Cómo traducir concretamente la sinodalidad de la Iglesia? ¿Cómo se puede dar el paso de la sinodalidad de la Iglesia, de la sinodalidad que es la Iglesia, a la sinodalidad en la Iglesia, es decir, la sinodalidad tal y como estamos llamados a practicarla, de forma mucho más visible y concreta, visibilizando así el “camino común” que es la propia Iglesia? ¿Cómo sinodalizar la Iglesia, nuestras Iglesias? ¿Cómo “desarrollar la sinodalidad dentro de cada Iglesia local”? ¿Y cómo desplegar esta sinodalidad de forma ecuménica?

Asegurándose de que en la Iglesia haya lugares e instancias auténticas de reflexión, discernimiento, discusión, decisión… ¡Escuchando!

Una Iglesia sinodal es una Iglesia de escucha, consciente de que escuchar es más que oír. Escuchar es una conversión permanente y en todo momento. En la Conmemoración del 50 Aniversario de la Institución del Sínodo de Obispos (17 de octubre de 2015), el papa Francisco decía:

            Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha, con la conciencia de que escuchar «es más que oír». Es una escucha reciproca en la cual cada uno tiene algo que aprender. Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: uno en escucha de los otros; y todos en escucha del      Espíritu Santo, el «Espíritu de verdad» (Jn 14,17), para conocer lo que él «dice a las Iglesias»             (Ap 2,7).

Ésta es la llamada que conviene seguir escuchando; éste es el objetivo a aplicar.

En clave ecuménica y en línea con John Zizioulas, un sínodo nunca debe identificarse como una institución que está por encima de las Iglesias locales; existe como elemento de comunión de estas iglesias, para que su unidad pueda emerger como una “sinfonía” de formas diversas de vivir el Evangelio. La Iglesia universal no es una institución por encima de las Iglesias locales, sino una comunión de Iglesias llenas y católicas. La unidad no disuelve la diversidad.

La diversidad no debe ser intimidada por la unidad ni acaparada por ésta. La diversidad no debe subyugarse a la unidad. El objetivo es redescubrir la dimensión sinodal de la Iglesia como evento de comunión, donde la Iglesia se convierta en lo que es, y esto a todos los niveles: desde las Iglesias locales, particulares, regionales, nacionales, continentales, hasta el nivel mundial.

Si pudiéramos escuchar, aprender y reaprender a “caminar juntos”, no sólo cada uno en su propia tradición de Iglesia, sino verdaderamente sun, entonces algo insospechado, proveniente directamente del Evangelio de la reconciliación, se vería dentro y fuera de la Iglesia de Jesucristo.

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Lic. Ezequiel Mir

FORMACIÓN
  • Licenciado en Ciencias Religiosas por el ISCREB
ACTIVIDAD DOCENTE Y PROFESIONAL
  • Docente colaborador en el área de Biblia  del ISCREB
  • Mi campo de interés es todo lo que tiene que ver con lo psicológico y lo religioso.
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Blog: https://frontisses.wordpress.com/

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