Tiempo de asamblea sinodal: el camino continúa

 

El nuevo eje temático de la sección Todos tenemos una opinión de la página web del Arzobispado de Barcelona, con la colaboración del Instituto Superior de Ciencias Religiosas de Barcelona, gira alrededor de la primera parte del Sínodo que se prevé alargar en una segunda sesión hasta octubre de 2024. Comunión, misión y participación son tres cuestiones prioritarias para la Iglesia Sinodal.

Tal y como apunta Cristóbal López, Cardenal Arzobispo de Rabat y participante en la Asamblea Sinodal, “el Sínodo no es un evento puntual sino un proceso que hace dos años empezó y que ha supuesto un gran número de encuentros y reuniones en muchas parroquias, comunidades cristianas, grupos, movimientos, diócesis del mundo. Se ha realizado un trabajo de síntesis a nivel diocesano y de Conferencias Episcopales. Las Asambleas Continentales han aportado su punto específico. Equipos de expertos han elaborado el Instrumentum laboris que se ha utilizado en esta primera sesión de la Asamblea General del Sínodo. Nunca un proceso sinodal había durado tanto tiempo: tres años y el tiempo que el Papa quiera alargar”. En la preparación de esta primera parte, ha participado mucha gente.

En esta Asamblea Sinodal remarcamos la participación de una amplia variedad de miembros de la Iglesia: laicos (hombres y mujeres), presbíteros, religiosos y religiosas, obispos-cardenales. Cabe destacar la presencia de laicos y laicas con voz y voto.

La sinodalidad es un tema específico y concreto que afecta al cómo podemos organizarnos los católicos para que la Iglesia y las comunidades cristianas sean más participativas, evangelizadoras y contribuyan a la comunión cristiana en la diversidad. Es necesario poner a punto la institución de la Iglesia bajo la guía y la inspiración del Espíritu Santo.

El papa Francisco en su discurso de apertura dice: “No estamos aquí para celebrar una reunión parlamentaria o plan de reforma. No. Estamos aquí para andar juntos, con la mirada de Jesús, una mirada que bendice y acoge. Esta mirada de bendición del Señor, nos invita a ser una Iglesia que, con corazón alegre, contempla la acción de Dios y discierne el presente, que, en medio, de las olas a veces agitadas de nuestro tiempo, no se desanima ni busca escapatorias ideológicas, no se atrinchera tras convicciones adquiridas, no cede a soluciones cómodas, no deja que el mundo le dicte la agenda”.

Si alguna imagen tuviéramos que destacar de este tiempo de Asamblea Sinodal, subrayaría tres.

La primera corresponde al inicio del Sínodo. Entre la larga procesión de cardenales (121) y obispos (175) que nos recuerda el inicio del Concilio Vaticano II, se podía distinguir a un numeroso grupo de laicos, hombres y mujeres, que por primera vez ejercen el derecho a voto y participan en la dinámica sinodal. Es el inicio de un momento trascendental, quizás decisivo, en la historia milenaria de la Iglesia. El Papa ha querido que en este Sínodo estuvieran «todos, todos, todos». Es un Sínodo ampliado a los laicos.

La segunda imagen está representada en el Aula Pablo VI. Es otra novedad en esta Asamblea. En un amplio espacio hay mesas redondas con medios tecnológicos. En cada mesa se sientan doce participantes. La perspectiva ya no es uno detrás de otro a diferentes niveles, sino alrededor de una mesa en la que se puede mirar los ojos del otro, escucharse de igual a igual. La circunferencia indica comunión. No son tablas cerradas en sí mismas sino abiertas al intercambio, el diálogo, la participación.

La tercera imagen es la diversidad. La Iglesia es una realidad poliédrica. Todos los continentes están representados.

Nos encontramos en un momento privilegiado de la vida de la Iglesia que despierta entusiasmo, esperanza, ilusión. El camino Sinodal no termina aquí, continuará a lo largo del curso 2023-2024. Nos plantea algunos retos: conseguir que todos nos sintamos Iglesia; la sinodalidad es necesario descubrirla y hacerla aterrizar, insertarla en nuestra vida, aceptarla; dejarnos guiar por el Espíritu y atrevernos a orar, dialogar, escuchar y discernir; nos llama a un compromiso en la misión evangelizadora de la Iglesia.

A lo largo de este curso, en esta sección, presentaremos varias reflexiones que nos ayudarán a entender lo que el Espíritu está diciendo en la Iglesia. Tenemos delante un camino por recorrer que como dice el Papa Francisco requiere plegaria, conversión y discernimiento. Que nadie se crea superior a los otros y que todos nos esforzamos por servir a la causa del Evangelio, aportando nuestro granito de arena. La Asamblea Sinodal no acaba en octubre. La marcha continúa: un camino de esperanza, entusiasmo y compromiso. Estemos atentos y prontos.

¿Te ha interesado este contenido? Suscríbete a nuestro boletín electrónico. Cada semana, la actualidad de la Iglesia diocesana en tu correo.

Llic. Lluís Agustí Parrot

FORMACIÓN
  •  Licenciado en Teología Pastoral Catequética en la UPS (Roma)
  • Diplomado en Magisterio
ACTIVIDAD DOCENTE Y PROFESIONAL
  •  Profesor de Eclesiología en el Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona (ISCREB)
  • Professor de Recursos Bíblicos en el Institut Superior de Ciències Religioses de Barcelona (ISCREB).
  • Profesor del CEVRE-URC.
  • Responsable del CEVRE de la URC
  • Forma parte del consejo de redacción del boletín del ISCREB

Programa formativo relacionado con este autor: