Tener cuidado en las religiones tradicionales africanas (2)

 

Se ha establecido con mucha frecuencia el paralelismo entre cuidado y enfermedad. Tan es así que tener cuidado se entiende como curarse. Pero todo depende del concepto que tengamos de enfermedad. Y una vez más tenemos que escuchar.

En la cultura occidental, salud, enfermedad y cuidado suelen ser sencillamente acto reflexivo: “Ponte bueno, no caigas enfermo, medicarse, curarse” y un largo etcétera nos ayuda a ver qué visión tenemos al respeto.

El mundo de las religiones tradicionales africanas, volvámoslo a recordar, con todas sus características, sigue otro camino. Tener cuidados no es prevención, esto sería muy corto y egoísta. Tenemos que arrancar desde más lejos.

Una primera consideración básica: la comunidad es la prioridad de la existencia hasta tal punto que la comunidad se convierte en el campo de lucha de la interacción humana, sin el grupo el individuo no existe. Estas ideas, presentadas por S. A. Thorpe en la obra “African Traditional  Religions”, las sigue desarrollando con estas palabras: “Salud, balance, armonía, orden, continuidad, son palabras clave. No solo hacen referencia a una deseable condición presente por los individuos y la comunidad, sino que también representan una meta hacia la cual la población se dirige constantemente”.

Tener cuidado va más allá de una actitud personal o social de defensa ante un peligro individual o colectivo. S. A. Thorpe prosigue: “Este ideal necesita mantenerse del mismo modo, tanto entre la comunidad visible como en todo lo relacionado con la comunidad invisible, conceptualizada como poderes espirituales (por ejemplo, los antepasados)”.

Los horizontes se han ensanchado de manera inusitada, pero volvemos a lo que ya se ha dicho: tener cuidados no es nada más y nada menos que una manera de vivir cono sociedad. Un cuidado exclusivamente individual desentona de todo el entorno y de la misma persona.

Y si entendemos el tener cuidado como simple prevención, encontraremos que las Religiones Tradicionales Africanas, con todos los matices que se quiera, categoricen de una forma muy particular la enfermedad, el mal como dolor, la curación, incluso la misma salud. Volvemos a quién nos acompaña en estas breves pinceladas:

“Probablemente se pueda decir que en el contexto africano el dolor no es predominantemente físico o individual, sino más bien psíquico, con fuertes dimensiones sociales. El sufrimiento existe luego que las relaciones sociales se alteran; luego que los problemas se hacen presentes en las esferas socioeconómicas y políticas”.

Sociedad, comunidad, identidad grupal, digámoslo cómo queramos, este es el camino para tener cuidados en la visión de muchos pueblos de la África.

Entonces, lo que para nosotros es consecuencia (de la polución, del cambio climático, de un virus, de una infección, del impacto ambiental, etc.), se convierte en causa y síntoma. Y prosiguiendo así, la enfermedad ya no es nada más que un castigo. Por eso Thorpe concluirá: “A no ser que se encuentre el porqué de una enfermedad, el tratamiento no es sino una realidad absolutamente superficial. Y este hecho, más a menudo de lo que parece, se encuentra en una inicial y continuada disrupción de la unidad que provoca estrés a un determinado grupo y a sus miembros”.

Tener cuidado, no dudamos al repetirlo, no es protección, más bien un fuerte vínculo con todo lo que rodea y conforma la esencia de la vida personal y comunitaria. Tener cuidados unifica la visión de la naturaleza con toda su complejidad; es un paso adelante.

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Antoni Calvera Pi

Misionero Combonià nacido a Barcelona. Ha trabajado 7 años en la Etiopía y 12 en Suráfrica. En la actualidad trabaja en el campo de la animación misionera. Ha estudiado arqueología y antropología en la Universidad de Suráfrica. Es profesor invitado en el ISCREB.

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