La escuela que camina y canta

 

De acuerdo, posiblemente los jóvenes de hoy desconozcan la canción de la “Vella xiruca” y, más bien, en excursiones escolares, es posible que ahora entonen el “Caminem junts” de los Xarango. El tiempo pasa para todos, las mediaciones y el entorno cultural transmuta, a pesar de que cada uno conserve su particular santo tesoro memorístico de la infancia y la juventud con su propia banda sonora. Lo que sí debería preocuparnos es que restamos mudos y sin la posibilidad de ofrecer un “cantus firmus”, una nota de fondo, que pueda ser compartida. Escribo estas líneas en julio, el tiempo donde diversas instituciones educativas tienen la oportunidad para reforzar la acción evangelizadora desde el marco extracurricular. En estos momentos, varias escuelas cristianas están realizando el Camino de Santiago, la ruta de San José de Calasanz, el Camino Ignaciano o la Ruta del exilio de Santa Joaquina de Vedruna. La enhorabuena por todas estas iniciativas y el agradecimiento a todos los educadores que las acompañan. Quizás sean también estos los alumnos – ¡y esperamos que muchos otros se añadan! – que se pongan en marcha el próximo curso para realizar la peregrinación a Montserrat y celebrar así su milenario. Entonar la melodía del Virolai sí será visible la nota de fondo, la Esperanza, que deseamos como lugar de encuentro para toda la comunidad educativa de la escuela cristiana que peregrina a Cataluña.

Valga esta introducción situacional – «la escuela cristiana hace camino» – para asumir una reflexión de fondo que atraviesa la Iglesia: el proceso sinodal. La Escuela Cristiana en Cataluña está en marcha desde la constitución del Secretariado de la Escuela Cristiana -que es como todavía mucho lo llaman- en 1977 por iniciativa del Cardenal Narcís Jubany y el liderazgo del P. Francesc Riu, SDB ; posteriormente, en 2004 y siendo ya secretario general el P. Enric Puig SJ, se constituyó la actual Fundación – que no “federación” – Escuela Cristiana de Cataluña (FECC); y, finalmente, los tiempos de la sinodalidad eclesial han coincidido con el relevo al frente de la FECC con la nueva secretaria general, en 2001, y con el inicio del proceso de Reflexión Estratégica que cerró el pasado mes de octubre con la celebración del Quórum’23, el Congreso de la Escuela Cristiana de Cataluña.

Ciertamente, un proceso de «reflexión estratégica» no equivale directamente al «proceso sinodal» presentado por la Iglesia – sobre todo, porque la iniciativa de la FECC ya había comenzado su recorrido cuando se dio el pistoletazo de salida al proceso sinodal – sin embargo, a lo largo de este andar aparentemente paralelo, ha habido una cierta porosidad que ha hecho que la actividad de la escuela cristiana haya sido también permeable y confluente con el andar eclesial y es el momento de hacerlo patente a raíz de la lectura del Instrumentum laboris (IL), presentado también el pasado mes de octubre, especialmente a raíz de la primera parte del documento: “Por una iglesia sinodal. Una experiencia integral”.

Una primera constatación de esta relación ha coincidido con la referencia a los dones del Espíritu (1 Co 12,4-7); el agradecimiento compartido por la constitución de un espacio de encuentro que, desde la diversidad y el respeto, “hace posible la forma evangélica de afrontar cuestiones que a menudo se plantean en clave reivindicativa” (IL, 17). Sí, el proceso de reflexión estratégica empezó a saciar la sed de comunión y escucha mutua en una escuela cristiana que, a veces, sufre el ahogo de un entorno complejo. Estos primeros pasos fueron tiempos de procurar la conversación en el Espíritu, «la atmósfera que hace posible el intercambio de experiencias de vida y como el espacio del discernimiento en una Iglesia sinodal» (IL, 34). La pregunta sinodal por “qué pide el Espíritu a la Iglesia” fue formulada también desde la FECC, con lenguaje propio, con relación a “Cuáles deben ser los rasgos diferenciales de la escuela cristiana en el siglo XXI”. A raíz de una primera escucha de 486 personas de toda Cataluña – titularidades, equipos directivos, docentes, familias, alumnos, presbíteros, religiosos y religiosas y personas expertas externas – se concretaron tres ámbitos de reflexión: la identidad cristiana, la calidad pedagógica y el compromiso social. Es lo que se define como el tercer paso del proceso sinodal: «identificar los puntos clave que han salido y construir un consenso sobre el fruto del trabajo conjunto» (IL, 39).

Si bien el proceso de sinodalidad eclesial sigue hoy desarrollando sus puntos clave, el de reflexión estratégica de la escuela cristiana no disponía de tanta perspectiva temporal y procedió a tratar desde la reflexión dos de los tres puntos citados – la identidad cristiana y la calidad pedagógica, con los respectivos documentos conclusivos – mientras que, por la urgencia referente al compromiso social, se procedió a realizar acciones concretas en el ámbito de la política y la comunicación. En los tres aspectos han resonado siempre la práctica de la cultura del encuentro y el diálogo, la aceptación de la diversidad, la no uniformización, la promoción «del yo al nosotros», la apertura a toda la comunidad educativa del sistema educativo de Cataluña o la construcción de una «Iglesia en salida» (IL, 25-29).

La extensión de este escrito no posibilita un desarrollo más pormenorizado, pero, para concluir, aún ahora, aparte de las caminatas físicas de las propuestas evangelizadoras estivales antes mencionadas, la escuela cristiana sigue caminando en la puesta en práctica de los objetivos del proceso de reflexión estratégica. Los encuentros que se están realizando con los obispos y delegados de enseñanza de las iglesias locales con sede en Cataluña, el diálogo con la Unión de Religiosos de Cataluña o la celebración del segundo Fórum Marc Vilarassau de curas con atención a la comunidad educativa de la escuela cristiana – entre otras muchas iniciativas de carácter pedagógico – son buenos testimonios. ¡Y también cantamos! (IL, 40), dejando resonar la canción de la oración inicial del Quórum’23 con un título muy significativo “Et seguiré” (Worship).

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Lic. Eloi Aran Sala

FORMACIÓN
  • Licenciado en Teología fundamental (el Institut de Teologia Fonamental, FTC, Sant Cugat del Vallès, 2015)
  • Arquitecto (ETSAB – UPC, 2009)
  • Máster en Formación de profesorado de Secundaria. Esp. Tecnología (Blanquerna-La Salle, 2010)
  • Máster en Historia, Arqueología y Artes cristianas: Bienes culturales y Patrimonio (Facultat Antoni Gaudí URL 2008)
  • Sus áreas de estudio e investigación se centran en la arquitectura mistagógica y la acción evangelizadora-educativa.
ACTIVIDAD DOCENTE Y PROFESIONAL
  • Profesor en el ISCREB
  • Jefe del Área de Identidad y Misión de la Fundació Escola Cristiana de Catalunya
  •  Arquitecto en el despacho «T113-Taller de Arquitectura»
  •  Ex-docente en el Colegio Lestonnac-Barcelona en bachillerato.
  •  Colabora en el portal de actualidad religiosa Catalunya Religió y en el semanario Catalunya Cristiana.

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