Vía Crucis / Vía Lucis

Inseparables. Es el camino que recorremos cada día con sus sombras y sus luces. El camino del mismo Jesús, cruz y luz, para Él, pero también para nosotros, plenamente identificado, fuente de vida para todos y para siempre

Inseparables. Es el camino que recorremos cada día con sus sombras y sus luces. El camino del mismo Jesús, cruz y luz, para Él, pero también para nosotros, plenamente identificado, fuente de vida para todos y para siempre. De Él —de Jesús— nos dice la fe que «reconocido como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre sobre todo nombre… y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor» (cf. Fl 2,7-11). La Luz ha iluminado la Cruz y somos atraídos hacia Él. 

El papa Francisco dice que «hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua» (EG 6). Vía Crucis sin Vía Lucis, una cruz sin luz. Una realidad decepcionante, callejón sin salida, frustración total, muerte sin resurrección. «Comprendo —sigue el Papa— a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aun en medio de las peores angustias: Me encuentro lejos de la paz, he olvidado la dicha. Pero algo traigo a la memoria, algo que me hace esperar. Que el amor del Señor no se ha acabado, no se ha agotado su ternura. Mañana tras mañana se renuevan. Grande es su fidelidad.»

Los relatos de la Pasión deben conducirnos a los de la Resurrección, los relatos de la Cruz han de llevarnos a los de la Luz, no sólo como vivencias de unas jornadas que vivimos una vez al año, sino como la manera habitual de vivir, cada día. Acostumbrados a que nos convoque más la muerte que la vida, necesitamos de una conversión personal y pastoral que nos oriente hacia una mayor celebración de la Vida en el corazón de la comunidad cristiana y de la sociedad —el mundo que Dios ama y que Jesús ha venido a salvar—, así la Luz pascual del testimonio cristiano llegará a todas las periferias.

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