Uno de cada 6 catalanes es beneficiario de la acción social de las entidades sociales de Iglesia

Se presenta el último estudio sobre las entidades sociales de Iglesia en Cataluña promovido por por la Cátedra de Inclusión Social y la Fundación Pere Tarrés con la colaboración del Campus Docente San Juan de Dios

En Cataluña existen al menos 785 entidades sociales de Iglesia que realizan prioritariamente actividades de intervención a favor de las personas en situación de vulnerabilidad social, inspiradas en los valores del Evangelio y con una mínima organización con finalidad no lucrativa. Durante el 2014, más de 1.200.000 personas se beneficiaron de su acción, gracias, mayoritariamente, al apoyo del trabajo realizado por los equipos de voluntariado.

Estos son algunos de los datos que se han presentado durante la jornada «La acción social de las entidades de Iglesia y su aportación a la cohesión social en Cataluña» celebrada en la Facultad Pere Tarrés – URL en Barcelona para presentar el estudio «Las entidades de acción social de Iglesia en Cataluña: organización y aportaciones a la cohesión social». El estudio da visibilidad a la acción de estas organizaciones en la sociedad, explicita la contribución que hacen y muestra su voluntad de transparencia.

«Las entidades sociales de Iglesia hacemos justicia social, no sólo caridad» afirmó Ángel Belzunegui, coordinador del estudio y director de la Cátedra de Inclusión Social-URV, que también ha declarado que «sin las entidades sociales de Iglesia , el actual estado del Bienestar no sería posible «. Belznuegui ha analizado el estudio que afirma que en muchos casos, la acción social de las 785 entidades de Iglesia tiene un carácter muy local, se trata de una acción social de proximidad. Esto hace que las entidades formen una red de solidaridad territorial, es decir, un entramado de solidaridad que redunda en la cohesión social de nuestros barrios y ciudades.

Radiografía de las personas atendidas

El número de personas atendidas por las entidades en 2014 fue 426.976, lo que representa un 10% más respecto al 2013. Entre las personas atendidas, el colectivo que más atención recibe es el de personas entre 31 y 45 años con hijos a cargo, que representan un 63% del total.

La crisis económica ha provocado un cambio de perfil de las personas atendidas, si bien, hace unos años la asistencia estaba dirigida fundamentalmente a la población inmigrante, ahora hay un 61% de población autóctona que hace uso de los servicios.

La contribución social

Aunque las entidades cubren necesidades de todo tipo, las más presente son aquellas que tienen que ver con la educación/formación (67,5% de las entidades cubren necesidades educativas), las alimentarias (52%) y las de participación social y ciudadana (51%). Según el índice de cobertura diseñado por los investigadores, se ha concluido que el 26,7% de entidades prestan máxima cobertura, ofreciendo todo tipo de servicios como alimentarios, de vestido, de alojamiento, educativos, de salud, laborales y de participación ciudadana. El 39,7% prestarían una cobertura moderada y el 33,6%, las entidades más pequeños, una menor cobertura.

En cuanto a la participación en red con otras entidades, el 63% de las entidades de Iglesia tienen programas conjuntos con otras entidades del territorio, el 73% trabajan casos de forma conjunta con otros agentes y el 81% se coordinan, compartiendo valoraciones y informaciones con agentes del territorio.

El factor humano que hace posible la acción social

El estudio también ha servido para poner de relieve el trabajo que hacen las personas voluntarias. Así lo demuestra el hecho de que prácticamente todas las entidades contamos con voluntariado para realizar sus actividades. Por cada persona contratada a las entidades trabajan voluntariamente 5,2 personas. Esto supone que el 84,5% de las personas que trabajan, unas 18.850 personas, son voluntarias.

El sostenimiento económico

A pesar de la crisis económica, las entidades han aumentado los ingresos un 5,3% en 2014 respecto al periodo anterior. A pesar de este aumento, las entidades aseguran que los ingresos han aumentado a un ritmo inferior al del número de personas atendidas. En relación a la procedencia de los ingresos, el 65% de la financiación de estas entidades es privado (por aportaciones de los socios, prestación de servicios o captación de fondos, entre otros) frente al 35% que proviene de fondos públicos.

Font: Fundación Pere Tarrés

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