Unidos por los migrantes y los refugiados

Alrededor de unas 10 comunidades cristianas de orígenes diversos se unen para orar con motivo de la XIª Jornada Mundial de los Migrantes

El 22 de enero, se celebró la XI edición de la Jornada Mundial de los Migrantes y Refugiados en la parroquia de San Vicenç de Sarriá, de Barcelona. Los feligreses de la parroquia, que celebraban el día de su patrón, también se unieron al acto, organizado por Cáritas Diocesana y por la entidad «Caminemos Juntos en la Diversidad» perteneciente a la Delegación de la Pastoral Social del Arzobispado de Barcelona.

Por los derechos

El lema de este año, se centró en todos aquellos refugiados y en lo que por dignidad les pertenece, sus derechos. Con la consigna «Migrantes y refugiados. Personas con derechos. Actuamos. Están en su derecho!» se desarrolló la misa, en la que participaron las comunidades cristianas presentes en la ciudad. Ucranianos, italianos, chinos, francófonos, alemanes, etc. Alrededor de unas diez comunidades cristianas de orígenes diversos se unieron en una oración por los emigrantes y refugiados, que tal como dijo el obispo auxiliar de Barcelona, ​​Mons. Sebastià Taltavull, son la imagen de Jesús. «En Jesús hay una opción muy clara, muy definida. Él mismo es emigrante y vive a fondo esta situación que supone huida, miedo, desconfianza hacia lo desconocido y falta de recursos», dijo.

El obispo Taltavull, encargado de presidir la celebración, durante la homilía, alertó a los presentes a reaccionar ante las injusticias, como el comercio de personas, en el tráfico de armas y la droga, crímenes que atentan contra los más vulnerables. Muchos de estos, emigrantes y refugiados quienes fueron el centro de toda la celebración, simbolizados, también, en el momento de las ofrendas por una flor que llevaron a los más pequeños de cada comunidad.

El arzobispo de Barcelona, ​​Mons. Juan José Omella disculpó su ausencia con un mensaje que el delegado social, Mn. Josep M. Jubany, leyó a todos los presentes. En este pedía la acogida de todos los presentes y la oración a Jesús para inspirar a los a los gobernantes a fortalecer los derechos de aquellos migrantes y refugiados que sufren. «Todos formamos parte de una misma familia, la iglesia que peregrina en Barcelona», citó Jubany al Arzobispo.

Después de la misa, la jornada continuó en el colegio Sagrado Corazón de Sarrià, donde todos comieron juntos y terminaron de disfrutar la fiesta con hermandad.

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