Tarragona, presente en la Catedral de Barcelona

Una de las capillas laterales está dedicada a Santa Tecla, patrona de la capital del Tarragonès, que comparte retablo con San Sebastián

La ciudad de Tarragona está representada en la Catedral de Barcelona por medio de su patrona, Santa Tecla, que protagoniza uno de los retablos de las capillas laterales del templo. Con ella, aparece San Sebastián, patrón de las pestes, que murió martirizado por ser cristiano. Hecho seguramente por Jaume Huguet, el retablo mezcla imágenes de los milagros de Santa Tecla -en el foso de las fieras y en la hoguera- y los pasajes de la vida de San Sebastián -destruyendo ídolos, en su martirio y con el canónigo donante arrodillado (Joan Andreu Sorts). En una de las imágenes, San Sebastián también aparece con San Roque ya que ambos son los patrones de las pestes y a ellos pedían auxilio los fieles de la época. También en esta capilla está la imagen del inmaculado corazón de María.

¿Quién era Santa Tecla?

Representada siempre con una mano cortada y con una hoja de palmera, Santa Tecla era una joven virgen que acompañó a San Pablo en su viaje de predicación y se convirtió en su discípula. Su viaje por España la llevó a Tarragona, de donde actualmente es patrona. Su festividad se celebra el 23 de septiembre.

Parte de las reliquias de Santa Tecla, el brazo menos los huesos de uno de los dedos, fueron dadas a los embajadores del rey Jaime el Justo por el rey Onsino de Armenia llegando a Barcelona en 1320 y siendo depositadas en el monasterio de Sant Cugat, donde desde allí se trasladaron a Tarragona en 1323. Durante el asalto por las tropas francesas en 1811 en Tarragona, desapareció su brazo. El monasterio de Sant Cugat dio en 1814 el otro brazo de la santa a la catedral de Tarragona para su custodia. Durante la rehabilitación de una casa en la parte antigua de la ciudad a finales del siglo XIX se encontró una arqueta con huesos de un brazo humano que después de unos estudios se certifican como la reliquia de santa Tecla perdida durante la Guerra del Francés. Desde entonces la catedral de Tarragona tiene los dos brazos de santa Tecla.

¿Y San Sebastián?

Soldado del ejército romano y del emperador Diocleciano, San Sebastián fue nombrado jefe de la primera cohorte de la guardia pretoriana imperial. Fue descubierto que era cristiano y denunciado al emperador Maximiano, quien lo obligó a escoger entre ser soldado o seguir a Jesús. La elección del santo decepcionó y enfureció al emperador, que lo amenazó de muerte y le condenó a morir asaeteado. Tras llevarlo al estadio, desnudarlo, atarlo a un poste y tirar contra él flechas, lo declararon por muerto. Pero sobrevivió gracias a sus amigos, que lo cuidaron hasta que se recuperó. Sin renegar de su fe, se presentó ante el emperador y, desconcertado, mandó que la azotaran hasta matarlo.

La cofradía de San Sebastián

Fue fundada por los vecinos de la calle Espaseria que, con ocasión de una peste, se encomendaron al Santo, de modo que en todo el vecindario no hubo ningún caso de peste. Así que, agradecidos por el favor recibido, fundaron la cofradía destinada a celebrar funciones religiosas en la iglesia vecina de San Sebastián el lunes de «Pascua Granada». Esta devoción dio lugar a una de las funciones religiosas populares más solemnes y reconocidas, debido a la costumbre de hacer la promesa -en tiempos de peste ante el peligro de contagio- de contribuir y asistir a la fiesta de los vecinos de Espaseria si se salía sano y salvo.

¿Te ha interesado este contenido? Suscríbete a nuestro boletín electrónico. Cada semana, la actualidad de la Iglesia diocesana en tu correo.

Te interesará ...