«Somos capaces de llegar a Marte, pero no de dar de comer a los que pasan hambre»

El Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, FIDA, PMA, Monseñor Fernando Chica Arellano, ha visitado Barcelona para pronunciar la conferencia "Laudato si': Claves para superar la malnutrición infantil"

Este martes, 8 de noviembre, un buen grupo de médicos, profesores y otros profesionales de la salud escucharon la ponencia Laudato si’: Claves para superar la malnutrición infantil en la Facultad de Trabajo Social Pere Tarrés-URL, que formaba parte del ciclo de jornadas «Dr. Pere Tarrés», organizadas por la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, en colaboración con la Fundación Pere Tarrés y la Casa de Misericordia de Barcelona.

El ponente, Mons. Fernando Chica, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Organizaciones de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, FIDA, PMA), puso de relieve la gran preocupación que la malnutrición infantil y materna representa para la salud pública mundial.

La malnutrición, uno de los grandes fracasos colectivos

Mons. Chica puso los puntos sobre las íes asegurando que la malnutrición infantil es uno de los «mayores fracasos colectivos». Por desgracia, hoy en día hay «millones de niños que pasan hambre». Según el sacerdote, vivimos en un mundo paradójico. «Algo estaremos haciendo mal cuando somos capaces de llegar a Marte, pero no somos capaces de dar de comer a todos los que pasan hambre a nuestro lado».

La malnutrición infantil y materna es una de las causas subyacentes de muerte en niños menores de 5 años de edad. La mejor forma de cuidar al niño es cuidar a su madre, ya que si ésta está malnutrida durante la gestación, no aportará las vitaminas indispensables para el pequeño -como puede ser la vitamina A, el hierro o el zinc-, existiendo la posibilidad de que el bebé nazca con bajo peso o incluso muera.

El sobrepeso, otro tipo de malnutrición

Los niños no sólo pueden sufrir por la poca cantidad sino también por la mala calidad de su alimentación, lo que tiene como consecuencia el sobrepeso y la obesidad. Estas dos problemáticas no conocen fronteras. Son dos cuestiones muy preocupantes, ya que con frecuencia llevan anejas «patologías físicas y psicológicas, como diabetes, problemas respiratorios y dolencias cardiológicas, o incluso trastornos depresivos», según explicó Mons. Chica.

No son estadísticas, son personas

Aunque la malnutrición se ha reducido en los últimos años, el sacerdote argumentó que debemos seguir avanzando para solucionarla, y para ello «debemos abrir nuestros oídos a los gritos de los niños que lloran por tener el estómago vacío. Los niños que lloran no son estadísticas, no son números, son seres humanos que posiblemente verán su futuro truncado. No se trata de luchar contra el hambre en abstracto. Se trata de ayudar a los que pasan hambre y están malnutridos, que son personas, no entelequias ni cifras. No nos podemos dejar vencer por la indiferencia, se debe actuar».

Cuatro coordenadas para seguir luchando contra la malnutrición

Fernando Chica reconoció que en estos temas de malnutrición infantil y materna se ha recorrido un gran camino, pero se podrían llevar a cabo ulteriores avances y para ello propuso «hacer más, hacerlo mejor, hacerlo más rápido y hacerlo juntos». Según el sacerdote, para erradicar estos dos flagelos podría hacerse más. No se puede parar; hay, además, que analizar todo lo que se ha hecho para mejorarlo y contribuir a una continua superación; hay que hacerlo con toda la rapidez posible, pues los pobres no pueden esperar. En estos temas no bastan los buenos propósitos. “Se necesitan acciones concretas y eficaces y, lo más importante, hay que crear sinergias, construir puentes, cooperar y mejorar el mundo juntos».

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