San Roque, la fiesta con más de 427 años de historia

El obispo Taltavull recibe el cortejo popular de las fiestas de San Roque en el patio del Palacio Episcopal

Desde 1589 que el barrio Gótico de Barcelona acoge ininterrumpidamente en la plaça Nova las fiestas de San Roque, las más antiguas de la ciudad que, este año, celebran el 427º aniversario. El obispo auxiliar de Barcelona y vecino del barrio, Monseñor Sebastià Taltavull, recibió el cortejo popular una vez terminó la solemne Misa Cantada en el Altar Mayor de la Basílica de Santa María del Pi, el pasado 16 de agosto. El obispo Taltavull explicó la importancia de unas fiestas mayores para conocer cómo es verdaderamente un pueblo, destacando la buena convivencia, alegría, música, cultura y personas que se recogen en estas celebraciones.

Durante el recibimiento en el Palau, también tuvo ocasión los bailes de honor del Águila de la ciudad, los Gigantes centenarios, los gigantes infantiles, el «nan» Cu-Cut, el León, los bastoners y el diablo de San Roque, quien protagonizó un baile con el obispo. A continuación del encuentro dentro del patio del Palacio Episcopal, se procedió a la antigua tradición de la colocación de la bandera verde de la comisión, en el balcón principal del Palacio.

San Roque, un peregrino en Barcelona

Las fiestas hacen un homenaje a San Roque, quien se caracteriza por ser patrón de las epidemias contagiosas y de los perros. Según la leyenda barcelonesa, San Roque cayó enfermo de peste durante una visita la ciudad y se guareció en las murallas romanas. Todo el mundo lo despreció, salvo el perro del panadero del barrio, que cada día lo alimentaba con panecillos. Gracias al perro, se recuperó y retomó el camino acompañado del animal. Es representado con un bastón y un sombrero de peregrino, señalando con la mano una de sus llagas y con su perro al lado, ofreciéndole pan.

 

 

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