San Isidro, ejemplo de perseverancia

Omella preside la misa solemne de la parroquia de San Isidro Labrador y pidie la oración como receta para la esperanza,

Omella preside la misa solemne de la parroquia de San Isidro Labrador y pidiendo la oración como receta para la esperanza

Este lunes de Pentecostés la parroquia de San Isidro Labrador celebró solemnidad de su patrón con el arzobispo Mons. Juan José Omella, encargado de presidir la Eucaristía con el rector Mn. Francisco Prieto.

Del 10 al 16 de mayo han tenido lugar varios actos en la parroquia organizados por los feligreses de San Isidro de Hospitalet del Llobregat, con motivo de la fiesta patronal. El día que aglutinó a más gente sin embargo, fue el lunes, cuando el arzobispo Omella asistió para presidir la Solemnidad del patrón.

Llena a rebosar, tuvo lugar la celebración donde participaron grandes, jóvenes y los más pequeños de la feligresía en un misa muy familiar y acogedora. El patrón, San Isidro, fue el centro de la homilía del arzobispo, un hombre de familia, asalariado y humilde, que día tras día miraba cumplir con su tarea de marido, padre y trabajador. En medio de la homilía, Omella interactuaba con los niños, preguntándoles diversas facetas de este Santo, y de esta manera, dándoles a conocer cómo debían actuar ellos en casa con los padres y en la escuela con los compañeros y profesores.

Perseverancia y oración

Omella destacó la paciencia del Santo, la paciencia de un sembrador, que siempre está a la espera de que salga el primer brote. Un pilar fundamental para todo aquel que tiene propósitos personales y laborales y que, a la larga, da lugar a un fruto. Animó a todos a no desfallecer y sobre todo a tener perseverancia a pesar de los posibles obstáculos.

El arzobispo añadió también la clave para no decaer: la oración. Insistió en la importancia de reflexionar en silencio y dedicar diariamente un tiempo a la oración, para hablar con Jesús y aproximarnos más a lo que Él pide.

Por último, tuvo lugar la veneración de la reliquia de San Isidro Labrador. Se trata del momento más popular de la celebración, cuando tiene lugar seguidamente, la bendición de las rosas, signo de San Isidro y de los panes rellenos de chocolate. Estos fueron añadidos hace años por la misma parroquia, simbolizando así la labor de San Isidro i todo trabajador, que lleva el «pan» a casa como fruto de su esfuerzo.

Como recuerdo de esta primera visita a San Isidro Labrador, los feligreses y el rector obsequiaron al arzobispo con un dibujo iconográfico del patrón. Omella quedó después para ver el baile de sardanas, que tuvo lugar a los pies de la parroquia.

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