“Qué bella es la danza”

Cançons a la Intemperie tuvo la tercera edición en la Iglesia del Sagrado Corazón de los jesuitas con la danza de Elisabet Besó como elemento distintivo

Los jesuitas invitaron a la oración Cançons a la Intemperie de Cuaresma a través de la danza de Elisabet Besó bajo el lema inspirado en la frase de Anthony de Mello sj dijo: “Un día escuché la música. Entonces comprendí que bella era la danza”.

Apoyados en textos del jesuita de la india Anthony de Mello, esta edición volvió a conseguir un espacio de oración en común acompañados por la música y las canciones que el grupo de voz, guitarra, bajo, trompeta y percusión de Enric Puiggròs sj, Julia Díaz, Esteban Faro, Xavi Casanovas y Eusebi Fortuny.

Cantar, escuchar y rezar

La iniciativa surgió dentro del grupo de amigos de ofrecer un modo de oración a través de la música, con canciones que normalmente no escucharemos en una celebración litúrgica. La idea nació el curso pasado de manera aislada, pero después de ver el éxito, se atrevieron a lanzar este año tres ediciones diferentes de Cançons a la Intempèrie, una por cada tiempo litúrgico importante, con distintas canciones y temáticas.

La primera edición de este año se celebró en Adviento y sirvió para hacer memoria del jesuita muerto en 2014 por el cáncer, Marc Vilarassau, con canciones compuestas por él mismo y un cómic inspirado en la homilía del jesuita “He tenido un sueño”, dibujado por Ignasi Flores. Esta segunda sesión, para el tiempo de Cuaresma, tuvo como hilo conductor los textos del también jesuita Anthony de Mello acompañados con la danza de Elisabet Besó. La tercera será con motivo de Pentecostés el 7 de mayo.

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