Pobreza energética, un fenómeno no muy visible

En los últimos 8 años las ayudas en este concepto se han multiplicado por treinta y las familias se han multiplicado por diez

La pobreza energética es una de las muchas ramificaciones de un fenómeno más global y visible: la pobreza. Esta se ha agravado en los últimos años, y cada vez son más las familias sin ingresos o con ingresos insuficientes que no pueden hacer frente a necesidades básicas como la alimentación, la vivienda o los suministros, entre otros. Es por eso que Càritas Diocesana de Barcelona quiere denunciar un hecho que, por desgracia, no es muy visible.

Las ayudas y las familias se han multiplicado

Las ayudas en concepto pobreza energética se han multiplicado por treinta en los últimos ocho años. Si en 2007 destinaron 3.714 € en ayudas económicas para pagar agua, luz y gas, en 2015 dedicaron 123.000 €. Además, las familias beneficiarias se han multiplicado por diez en este periodo, pasando de 21 familias el 2007, a 328 el 2015. El aumento del coste de los suministras ha supuesto un incremento de la dotación económica en esta materia.

Se necesitan ayudas

La población se ha empobrecido, se ha hecho más vulnerable y el aumento del coste de la energía ha sido muy severo. En muchos casos, la situación se agrava porque, por un lado, las viviendas no se encuentran en las condiciones más idóneas de aislamiento y, de la otra, las familias con pocos recursos no pueden permitirse comprar, por ejemplo, estufas y electrodomésticos de bajo consumo.

Hay que superar la carencia de medidas en esta materia, que ha cobrado otra víctima inocente y vulnerable. Càritas reclama que la pobreza energética se sitúe de una vez por todas a la agenda de los gobernantes y se impulsen medidas inmediatas.

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