Piedra por piedra

El cimborrio de la Catedral, basado en un diseño del joven Gaudí, fue deconstruido íntegramente para que las piedras pudieran ser saneadas

El cielo, la niebla y las aves se pueden ver a través de los vitrales inexistentes del cimborrio de la Catedral que, a pesar de estar abierto a la intemperie, forma una estructura típicamente gaudiniana y neogótica que alcanza los 90 metros de altura. Lo que pocos saben es que, hace tres años, el cimborrio fue deconstruido piedra por piedra hasta quedarse desnudo a los 70 metros ya que las piedras contenían un alma de hierro que se oxidó. Al oxidarse, la piedra aumentaba su volumen y se resquebrajaba o, incluso, explotaba por la presión contenida en el interior. Una vez tratadas y saneadas todas las piedras, se volvió a reconstruir el cimborrio tal y como lo conocemos hoy en día.

Gaudí, artífice del diseño

Un joven Gaudí, estudiante de arquitectura en la Universidad de Barcelona, trabajó en un primer diseño de la fachada de la Catedral a finales del siglo XIX bajo las órdenes de su maestro Martorell. Haciendo planos de la edificación, el actual cimborrio tiene muy presente este diseño del que sería el futuro constructor de la Sagrada Familia.

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