Omella, uno más entre los hospitalarios

El arzobispo de Barcelona se suma por primera vez en el peregrinaje de Lourdes con los más de 600 peregrinos catalanes

Este año, Lourdes invitaba a todos los peregrinos a vivir la experiencia de misericordia que Dios pide a los enfermos, con el lema: «Misericordiosos como el Padre». También, el arzobispo de Barcelona, ​​Mons. Juan José Omella, se sumó a la consigna y se unió, por primera vez, a los hospitalarios catalanes en el 160° peregrinaje, compartiendo las actividades y conviviendo con ellos.

Experiencia «de tú a tú»

El arzobispo Omella llegó el viernes, un día después de que los peregrinos, preparado ya para participar en todos aquellos actos que hubiera apuntados en la programación de los hospitalarios, peregrinos, escolares y enfermos, para disfrutar con ellos de esta experiencia de misericordia. Cada acto y entre acto, fue una buena ocasión para el arzobispo de ir a encontrarse con todos aquellos que representan esta experiencia de Lourdes, ya fuera participando en los actos celebrativos, como en los momentos de comidas y desayunos o de oración más íntima.

Actos con los hospitalarios

Entre los actos, el primero en el que pudo participar fue la impactante Procesión de Antorchas, la celebración que une todo de farolillos en torno a la plaza de la Virgen coronada, que queda iluminada por las oraciones de la gente. Se unió también, un día a las 8 de la mañana, con los peregrinos en el Via Crucis para empezar con fuerza. Ese mismo día, a continuación, todos los hospitalarios citaron a la Gruta de la Virgen de Lourdes, donde tuvo lugar la tradicional misa presidida por el arzobispo de Tarragona, Mons. Jaume Pujol y concelebrada por Juan José Omella y el arzobispo de Tortosa, Mons. Enrique Benavent.

La procesión del Santísimo, que recorre todo el Santuario hasta llegar a la cripta, la presidió el arzobispo de Barcelona, ​​que luego se reunió con los escolares y los monitores de éstos, a la oración nocturna. En esta ocasión, cada uno de los jóvenes fue explicando su testimonio vivido en Lourdes, hasta el momento. Algunos devutantes, con un testigo de sorpresa ante la fuerte experiencia que vivían por primera vez y contentospor todos aquellos enfermos que estaban conociendo, que los desvelaban la misericordia a cada instante. Otros, más veteranos, que contaban, además del peregrinaje de este año, tantos y tantos momentos vividos en las últimas ediciones.

A todo esto, el arzobispo Omella también intervino, animando a todos los jóvenes a dejarse llevar por Lourdes con alegría, para luego darlo a conocer con su testimonio de fe.

Encontrando el rostro de Dios

Los enfermos también compartieron momentos con el arzobispo, que fue a encontrarlos fuera de los actos, en el comedor del hospital, para bendecir la mesa con ellos y conocerlos de tú a tú. Este trato más cercano tubo su punto más fuerte el lunes cuando, una vez terminada la Misa Internacional, comieron todos juntos la paella, hecha de la mano de los mismos hospitalarios.

Durante la comida, Omella fue de mesa en mesa para tomar contacto con todos y cada uno de los peregrinos (enfermos, hospitalarios, escolares, enfermeros, etc). Después de la comida seguida de un espectáculo, el arzobispo tomó la palabra para dar un mensaje encarado a la Virgen de Lourdes que brinda la posibilidad de vivir esta experiencia, y pidió un aplauso para todos los implicados, desde la junta organizadora hasta los enfermos, que con su presencia transportan a todos los peregrinos ante el rostro de Dios.

Animó a continuar con la misma energía y  alegría que da la fuerza y ​​el coraje de embarcarse cada año a hacer un nuevo peregrinaje.

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