Omella se une a la comida de Navidad de las Hermanas Calcutas

El arzobispo de Barcelona ejemplifica la acción de los voluntarios y las hermanas hacia los más vulnerables, que acercan al "misterio de la Navidad"

Galets y «pilota» (albondigas), son los dos ingredientes que no pueden faltar en Navidad, y menos en la mesa de las Hermanas Calcutas, que un año más han organizado para fiestas esta comida para la gente sin techo. La comida ha ido precedida por una misa en San Agustín presidida por el arzobispo Omella, con la asistencia de las hermanas y los voluntarios que sirven esta comida tradicional.

Para la salvación del mundo

Ya hace años que las Calcutas organizan el 24 de diciembre este menú de Navidad para los pobres. Como cada año han asistido decenas de voluntarios para poder estar con los sintecho durante estas fiestas y ofrecerles el plato en la mesa. Algunos nuevos y otros más veteranos, pero todos siempre con el propósito de ayudar y servir a los más vulnerables.

El arzobispo de Barcelona, ​​Mons. Juan José Omella, que ha sido también uno de los comensal de la comida, ejemplificó el servicio hacia los más «pequeños» que hacen los voluntarios y las hermanas. Lo ha hecho previamente durante la misa que ha tenido lugar en la parroquia de San San Agustín. Concretamente, ha felicitado a los voluntarios y las hermanas Calcuta, «por acoger a Jesús que aparece cada día en el rostro de los más pobres». Según dijo «colaboráis con la salvación del mundo con vuestra entrega generosa».

La cueva de Belén

Ha invitado a todos a «entrar en la cueva de Belén» un lugar pobre, pero lleno de amor donde los méritos se miden por la misericordia de cada uno. «Entrar suavemente – decía Omella durante la homilía- sin hacer ruido en la cueva de Belén y meditar, contemplar y orar, para que el espíritu de la Navidad que es el compromiso de amor, entre dentro nuestro y nos transforme».

El arzobispo Omella ha insistido en la humildad como clave, para entrar en esta cueva del amor de Jesús. Según expresó, «es necesaria mucha sencillez y humildad, ya que, si no nos hacemos pequeños, no comprenderemos el misterio de la Navidad».

Ha sido el primer año que el arzobispo asistía a esta comida de Navidad con las Calcuta, donde ha bendecido la mesa y ha conocido los voluntarios, a los que felicitó por su acción. El caldo le ha servido Joan Gaspar, uno de los organizadores de la comida des de hace tiempo i miembro de la Confradia de Santa Marta, que se hace se hace cargo de la comida por ser la patrona del gremio de la hostelería.

La música ha acompañado esta comida tradicional, donde cada plato que se sirve acercaba hacia el misterio de Navidad, que se hace presente con cada muestra de amor hacia el otro.

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