Omella: «La familia es la esperanza de un futuro mejor, de un mundo nuevo»

La basílica gaudiniana celebra la Jornada Mundial de la Familia con una eucaristía dirigida a todas las familias, "la columna vertebral de la sociedad"

Con motivo de la Jornada Mundial de la Familia, el día 30 de diciembre, tuvo lugar en la Basílica de la Sagrada Familia una Eucaristía, presidida por el arzobispo de Barcelona, ​​Mons. Juan José Omella y concelebrada por el Cardenal Mons. Lluís Martínez Sistach y Mn. Claret, delegado episcopal de pastoral familiar. Una celebración, donde Omella recordó, que «la familia es la esperanza de un futuro mejor, de un mundo nuevo».

La Navidad que abre los ojos

«Sin la valoración y la atención de la familia ¿Qué futuro le espera a nuestra sociedad?», Con esta pregunta el arzobispo exhortó, durante la homilia, a todas las familias de la diócesis, a las que animó a contemplar la imagen de la Sagrada Familia de Nazaret, para pedir cuidado de todas las familias, «la columna vertebral que sostiene la sociedad y el mundo».

Juan José Omella alertó a no dejarse llevar por la desesperanza generalizada que hay en el entorno, provocada por la violencia y el individualismo, y a mirar más allá. Señaló la familia de Nazaret como la guía que «ayuda a ver con profundidad y descubrir las cosas bellas que hay en nuestro mundo, en la historia y en nuestras propias vidas». En plena época de Navidad, recordo que «el misterio admirable del Niño Dios y la luz de su estrella puede volvernos unos ojos nuevos, la mirada de la fe que lo ve todo, hasta el más sencillo y corriente, como un regalo maravilloso»

El mejor regalo

El arzobispo se refirió al mejor regalo para Navidad, que más allá de las cosas materiales, se encuentra en los lazos de la familia como «el amor de un matrimonio, la sonrisa de un limpio … la amistad y todas aquellas pequeñas cosas que nos «ayudan a volver a Dios, a poner en Él nuestra confianza que nos hace sacar la importancia a lo que nos hace sufrir». «Estas fiestas de navidad o Reyes – dijo Omella- son una magnífica ocasión para volver a la fuente, al origen de la alegría de la felicidad, del amor … y quizás también para olvidar que ya no hay regalo nuevos que ofrecernos y volver a aprender que Dios es el regalo más valioso de la vida «, añadió.

Promesas matrimoniales

La colecta de la celebración fue destinada a la Fundación del Niño Dios, la obra diocesana al servicio de familias con hijos discapacitados. Previamente, las parejas que celebraban el 25º, 50º y 60º aniversario de matrimonio pudieron renovar su compromiso de amor y de fidelidad matrimonial ante el Señor.

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