Mons. Omella: «Que la conciencia prevalezca sobre los intereses del partido»

Los políticos se citan en Sant Ramon de Penyafort con el arzobispo de Barcelona para celebrar el día de su patrón, Tomás Moro, un ejemplo para todos los hombres y mujeres de la ley

Con motivo de la festividad de San Tomás Moro, que se celebra el 22 de junio, esta semana ha tenido lugar la tradicional misa con los políticos en la parroquia San Ramón de Penyafort. El arzobispo de Barcelona Mons. Juan José Omella fue el encargado de presidir la celebración, con los miembros de la Associació Persona i Democràcia, una institución, con personas del gremio político, que busca ofrecer un espacio de diálogo, análisis y reflexión.

Ejercer con coherencia

Esta vez los políticos no eran los que hablaban, sino que tomaban asiento y escuchaban. No un mitin, ni un discurso basado en ideales de partido, sino el sermón del arzobispo Omella, que en pleno momento preelectoral se reunía en la parroquia de San Ramón de Peñafort con los políticos para homenaje Santo Tomás Moro. Un santo que dio una lección ante la actuación de su monarca enric cuarto, con el que tuvo que romper su relación para mantenerse firme en su fidelidad cristiana. Una fidelidad que Omella ejemplificó ante los presentes. «Pedimos a este gran Santo que interceda por nosotros, hombres y mujeres, que tenemos responsabilidad pública», expuso el arzobispo. «Pidámosle de vivir más en coherencia con lo que somos y que configura nuestras vidas».

Del mismo modo que Moro hizo, manteniéndose fuerte ante sus convicciones a Dios, Omella requirió la rectitud a aquellos que hoy en día tienen que velar por el bien de la sociedad, pidiendo, que «lo que dicte la conciencia prevalezca sobre los intereses del partido e incluso los personales». Con estas palabras el arzobispo de Barcelona condujo la homilía a los políticos, a los que pidió que actuaran con ímpetu, desafiando el entorno de violencia y la persecución que hay hacia los más indefensos, que a veces, aunque no verla, está presente en la sociedad. «No nos tapemos los oídos, ni cerremos los ojos o miremos hacia otra dirección. Que el Señor nos regale la fuerza para luchar contra la tentación de la omisión», añadió.

Un tono de humor

Pidió una actitud para la justicia, por la paz y por la fraternidad, con un requisito: el humor. Pidió a todos los hombres y mujeres de la ley no perder la alegría de esta tarea, con la que no puede faltar el humor. «Los cristianos no podemos perder este don precioso de la alegría de la confianza en Dios – dijo Omella- que es Padre y que cuida de nosotros. Pidámosle que nos conceda este don de la alegría».

En positivo

Al final de la celebración, el arzobispo se despidió mostrando su afecto y el de la Iglesia por su oficio. Los animó a continuar trabajando en estos momentos, como dijo, tan «apasionantes» que piden mirar en positivo para construir esta sociedad, tal como habría hecho su patrón, San Thomas More.

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