Los presos celebran el Jubileo

Omella se une al sufrimiento de los reclusos y los anima a ser "testigos de Cristo"

El pasado día 6 de noviembre, en la prisión “La Modelo” de Barcelona, se celebró el Jubileo del Preso al que asistieron al menos 130 personas. El Papa Francisco convocó a nivel mundial este día de jubileo, enmarcado en el año de la MisericordiaLa celebración estuvo presidida por el arzobispo de Barcelona, Mons. Juan José Omella, y concelebrada por varios sacerdotes y religiosos, entre ellos, el capellán de la prisión, fr. Jesús Bel -mercedario-, fr. Jordi Cervera -capuchino- colaborador habitual, Mn. Marc Labori -secretario del arzobispo, Mn. José Carlos Ballbé y Mn. Jordi Alarcos. Por otra parte, también asistieron a dicha celebración, el director general de instituciones penitenciarias, Amand Calderó, el director de la prisión Modelo, Antonio Gutierrez, parte del funcionariado y un buen número de voluntarios.

Fragilidad humana

El tiempo del Jubileo siempre es un tiempo de gracia, una oportunidad para descubrir que Dios ama a todos por igual. El camino de cada persona es un misterio y Dios siempre mira con ojos de misericordia y con abrazo de Padre que perdona con amor incondicional. Esto es lo que se quiso transmitir en la celebración y la homilía de Mons. Omella. Se unió al sufrimiento de todos los presos y afirmó que ser cristianos es un don de Dios, pero que la respuesta ha de ser personal.

La fragilidad humana es una realidad y es por eso que hacemos el mal y nos equivocamos, decía el arzobispo. También insistió en la idea de que no por ello nos hemos de desanimar, al contrario, sin ir más lejos el apóstol Pedro negó a Jesús tres veces por miedo, y Tomás salió de la comunidad por su incredulidad, aunque al darse cuenta de su error volvió aún con más fuerza. Dios continúa llamando al ser humano a seguirle, Tomás, descubrió a Dios al meter sus dedos en las llagas de Cristo, “Señor mío, y Dios mío”; sólo cuando somos capaces de tocar las llagas de Cristo reconocemos que es Dios y por eso podemos llegar a preguntarnos por qué fallamos en nuestra vida.

«Cristo nos llama»

Finalmente, en su homilía, cargada con un matiz especial por la confirmación de uno de los internos, dijo que “Cristo nos llama amigos y nos envía al mundo a ser sus testigos”: esta es la confirmación de nuestra fe, que el Espíritu Santo viene sobre nosotros y nos transforma por dentro. Pero para llegar a esa transformación es necesario tener momentos de oración, donde la relación con Dios sea cercana y sincera. Cuidar la oración, hacer oración en la celda… para conocer más a Dios.

Mons. Juan José Omella afirmó con fuerza que “Cristo no murió en la cruz para olvidaros, al contrario, si murió fue porque os ama. Ese es Dios, el que engendra vida.” Animó a los asistentes y especialmente a los internos a no desanimarse y a buscar momentos de oración, momentos de encuentros con Dios, aquel que ama y perdona. Como también dijo el Papa Francisco en su carta para convocar el año de la misericordia: “Que a todos ellos llegue realmente la misericordia del Padre que quiere estar cerca de quien más necesita de su perdón.”

Capellanía de la Modelo

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