Los maestros hacen la primera lección de religión con Omella

La Delegación de Enseñanza de Barcelona convoca un encuentro entre los profesores y el arzobispo para pautar los objetivos del curso

Con motivo del nuevo curso escolar, la Delegación de Enseñanza del Arzobispado de Barcelona ha convocado un encuentro con los profesores y maestros de religión, con la participación del arzobispo Mons. Juan José Omella, que hizo un coloquio.

Objetivos 2016-17

El delegado de enseñanza, Mn. Ramon Cortes, ha introducido el acto enumerando los objetivos de este nuevo curso 2016-2017, que según los datos, entre la escuela privada y la pública, hay 156.000 alumnos y 300 profesores de religión.

Entre los objetivos mencionados, en primer lugar, Mn. Cortes expresó la disponibilidad y el apoyo de la delegación hacia los profesores que lo necesiten, a fin de facilitarles la tarea. Por otra parte, llenar todas las plazas y fomentar el número de estudiantes de religión en las escuelas, y en tercer lugar insistir más en la formación espiritual de los docentes. Además, el delegado añadió, entre los propósitos, seguir actuando activamente y mantener las relaciones con el poder público para mantener la posición de la asignatura de religión en las escuelas.

Pilares del profesor

El arzobispo de Barcelona, ​​en su intervención expresó su opinión respecto a la figura del docente de religión. Según pidió, un buen profesor de religión debe tener con una formación espiritual continua, aportar a los alumnos un testimonio de coherencia de vida y que haga su ministerio con alegría y alegría.

Cuando la enseñanza que deben transmitir, Omella insistió en que el profesor es un «enviado» que «no tiene que dar sus ideas, sino las de la Iglesia», desde el magisterio y la experiencia de esta » .

Omella desde su recuerdo como profesor de religión en un instituto público, va compartirlos su experiencia y animó a mantener la esperanza y no desfallecer, que siempre su acción hecha desde estas bases, tendrá un fruto en un futuro.

Abrir los ojos a Dios

Terminado el coloquio con el arzobispo Omella presidió la misa de envío para este curso, donde los recordó el más importante de su tarea como maestros. «No trabaje sólo para abrir los ojos y el pensamiento de los jóvenes a la ciencia a la información -dijo arquebisbe-, vosotros trabajáis para» abrir los ojos del corazón de estos jóvenes para que puedan descubrir el rostro de Dios del amor de Dios «.

Después de comulgar, el arzobispo dio la bienvenida a las nuevas maestras que entran en la diócesis, y les dio el documento con su misión conform

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