La pedagogía de la presencia

A menudo nos buscan y no nos encuentran. Otras veces somos nosotros mismos quienes nos buscamos y no nos encontramos

Blog de Sebastià Taltavull

A menudo nos buscan y no nos encuentran. Otras veces somos nosotros mismos quienes nos buscamos y no nos encontramos. Ausentes respecto de los demás y del entorno, pero también ausentes de nosotros mismos. «¿Dónde estás?» -La primera pregunta que leemos en la Biblia-, le pide Dios a Adán. No está, ni en su lugar ni centrado en su vida. Cuando centramos nuestra vida sólo en nosotros mismos nos descentramos. Entonces experimentamos esa soledad existencial que nos aleja del único centro, Dios mismo, lo más íntimo de nuestra intimidad, y de los demás.

Esta es nuestra fragilidad y posiblemente la causa de tantas fracturas en nuestras relaciones humanas. Centrar nuestra vida en Dios, él que es Amor hecho presencia misericordiosa en Jesús, es la aventura y la decisión más grande que da sentido a nuestra vida. Estamos llamados a identificarnos con él por nuestra adhesión creyente y por la necesidad que tenemos de ser queridos y tenerlo cerca.

¿Qué incidencia tiene todo esto en nuestra vida? Nos lo tenemos que pedir orientando la pregunta hacia la calidad de nuestra presencia. En un mundo fragmentado por tantos motivos, ofrecer un corazón unificado y fraternal es la forma de estar presentes para hacer más sólidas nuestras relaciones humanas desde nuestra fe en Dios y nuestro encuentro con Jesús. La oración nos acerca a él, entre nosotros y nos da la posibilidad de vivir centrados y no dispersados​​.

Todo esto requiere esfuerzo y ascesis personal, conocer más el Evangelio, dejar que el Espíritu de Dios nos hable y hacerle caso, favorecer todos los vínculos comunitarios que conforman la vida de cada día, reordenar nuestra actividad para ser hombres y mujeres de comunión, un reclamo constante para la solidaridad. Todo esfuerzo de presencia cuenta con la pedagogía original de Jesús contenida en el misterio de su encarnación, que hay que profundizar y vivir. Esta pedagogía nos ayuda a recentrar nuestra vida en él, lo aprende y la contagia con gozo. Nos ha confiado el tesoro de su presencia!

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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