El pastor, con sus fieles que sufren

La tragedia del tifón «Haiyan» ha conmovido el corazón de millones de personas por su magnitud y devastación. El Cardenal Arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, manifestó desde el primer momento, al conocerse la tragedia, su deseo de estar junto al pueblo filipino y de la importante colonia filipina que vive en Barcelona y que [...]

La tragedia del tifón «Haiyan» ha conmovido el corazón de millones de personas por su magnitud y devastación. El Cardenal Arzobispo de Barcelona, Lluís Martínez Sistach, manifestó desde el primer momento, al conocerse la tragedia, su deseo de estar junto al pueblo filipino y de la importante colonia filipina que vive en Barcelona y que se reúne en la parroquia de Sant Agustí, en el corazón de la ciudad.

Apenas conocerse la trágica noticia, el cardenal escribió en su twitter: «Debemos ayudar a Filipinas con dinero y oraciones por las gravísimas consecuencias del tifón. Mi pésame, oración y ayuda al pueblo filipino». El sábado por la noche presidió una emotiva celebración eucarística en la parroquia de Sant Agustí, concelebrada con otros sacerdotes y diáconos que realizan su labor pastoral en los campos sociales y de la inmigración.

Uno de los momentos más emotivos de la celebración fue cuando, en recuerdo de las víctimas, se encendieron velas que los filipinos colocaron al pie de su bandera junto al presbiterio. También en el momento de las ofrendas todos se apresuraron a ofrecer bienes, ropa, alimentos, etcétera, que serán destinados a los damnificados del «Haiyan».

El cardenal, en sus palabras, alentó a los presentes a mantener la esperanza y la oración en este momento de dificultades y pidió explícitamente el apoyo material necesario para atender, rápida y adecuadamente, a los damnificados por el tifón. En este sentido, el Cardenal determinó que la colecta que se haría el domingo a la misa de la Sagrada Familia con motivo del Tercer Aniversario de la Dedicación y Clausura del Año de la Fe fuera destinada a los damnificados. Los presentes domingo en la Sagrada Familia contribuyeron, a favor del pueblo filipino, con 7.740 euros.

El amplio templo de Sant Agustí quedó pequeño para la multitud de fieles que se reunieron a orar, dar el pésame y mostrar su ayuda al pueblo filipino. El Cardenal, consciente del sufrimiento y dificultades del momento, se reunió en la nave central con el pueblo filipino, dando consuelo y esperanza a todos los que se le acercaban.

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