El Papa entrega el palio al Arzobispo Omella

El distintivo arzobispal no será impuesto hasta otoño en un acto que acogerá la catedral de Barcelona

Este miércoles 29 de junio, el Papa Francisco entregará el palio al arzobispo metropolitano de Barcelona, ​​Juan José Omella. El ornamento arzobispal será impuesto por el nuncio apostólico, Mons. Renzo Fratini, durante el próximo otoño en un acto que se celebrará en la catedral de Barcelona. La fecha de esta celebración será anunciada oportunamente por el Arzobispado de Barcelona a través de su secretaría general. Para conocer el origen de este distintivo arzobispal, a continuación les ofrecemos un artículo firmado por el historiador y archivero, Dr. José Martí Bonet, director del Archivo Diocesano de Barcelona.
 

El palio, signo del «buen pastor» y de la comunión con Roma

El día de San Pedro el arzobispo de Barcelona recibirá del Papa el palio, signo de comunión con Roma. Este ornamento que llevan los arzobispos metropolitanos en los hombros y el cuello, es de tela blanca con cruces de seda negra. Según su forma viene a ser una especie de cinturón (escapulario) como si fuera un cordero en los hombros del «Buen Pastor».

Los palios estan hechos con la lana de un cordero que el día de la fiesta de Santa Inés se bendicen tras el pontifical en la iglesia fuore le mura. Los palios , una vez hechos con la lana de estos corderos, se guardan en una arqueta de plata dorada en la cripta de San Pedro del Vaticano, bajo el altar de la «confesión». Los corderos y su lana recuerdan la escena evangélica del «Buen Pastor». Así es necesario que lo sea el arzobispo -metropolitano para sus feligreses y aun para los obispos sufragáneos de su provincia. El palio, pues, tiene unos amplios significados: pastoreo, comunión con el Papa -que es quien lo entrega a los nuevos arzobispos-, poder y honor supraepiscopal en toda la propia provincia eclesiástica… Sin embargo, el actual papa Francisco ha dispuesto que el palio pueda ser impuesto en las propias iglesias locales, como también no es exclusivo de Roma el lugar de las beatificaciones. Estos pequeños detalles indican que se va hacia una Iglesia no tan centralizada en Roma, sino más «sinodal», o sea, más participativa y quizás más transparente. En la Edad Media los nuevos arzobispos se veían obligados a ir a Roma a jurar fidelidad feudal al Papa. Ahora se les convoca a participar en sínodos para tratar los temas de la Iglesia. Se constata el inicio de un cambio.

Dr. J.M. Martí Bonet
Director del Archivo Diocesano de Barcelona

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