Ecología y turismo

Ahora, estamos constatando que la sensibilidad por una ecología respetada en nuestro país contribuye a que todo sea más equilibrado. Esto nos hace ver que un turismo con rostro humano es positivo y necesario

A principios de los años 90, los obispos de las Islas Baleares hicieron público un documento titulado Ecología y turismo en nuestras Islas, que había sido preparado contando con una extensa recopilación de datos, opiniones y propuestas que provenían, además de los ámbitos eclesiales, de todos los estamentos sociales, políticos, económicos y, concretamente, del sector del turismo, empresarios y trabajadores, y con una fuerte incidencia del mundo de la ecología. Una interesante experiencia que repetimos en otras dos ocasiones a lo largo de diez años, con temas como la crisis económica y la familia. Estaba muy presente el pensamiento de todos.

Sin embargo, hablar de ecología y turismo al mismo tiempo no era muy fácil, pero era necesario observar la situación que vivíamos y proponer unas pautas de actuación cristiana. Siempre hemos reconocido el bien que nos hizo la aportación tan variada y constructiva que recibimos, porque todos nos sentimos implicados y con ganas de opinar. Quedó muy patente una valoración jamás vista de nuestra casa común, la huella de Dios presente en ella y la llamada a la protección del medio natural, a menudo amenazado por la irresponsabilidad en el tratamiento de los recursos y la amenaza de una especulación salvaje.

Por otra parte, cuando decíamos que «la creación es hermosa en nuestras islas» debíamos intentar que sintonizara con un turismo de rostro humano. El hecho es que este se presentaba necesario e imprescindible para la economía y el progreso de nuestros pueblos. Con todo, no estábamos de acuerdo con una visión puramente consumista y anárquica. Muchas veces participamos en manifestaciones en defensa de los espacios naturales, lo cual consiguió una mayor conciencia ecológica y unos resultados evidentes en la legislación.

Ahora, estamos constatando que la sensibilidad por una ecología respetada en nuestro país contribuye a que todo sea más equilibrado. Esto nos hace ver que un turismo con rostro humano es positivo y necesario, siempre que se enmarque en la defensa y el uso de una ecología que nos acerca a Aquel que lo ha creado todo por amor.

 

Sebastià Taltavull Anglada

Obispo auxiliar de Barcelona

 

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