Cáritas Barcelona multiplica por cuatro las ayudas destinadas a la alimentación

La entidad lo constata en la presentación del informe "Frágiles. La alimentación como derecho de ciudadanía" y reclama a las administraciones públicas una renta garantizada de ciudadanía

Con motivo de la Rueda de Prensa de Navidad de Cáritas Diocesana de Barcelona (CDB) y en presencia del arzobispo de Barcelona, Mons. Joan Josep Omella, el director de Cáritas Diocesana de Barcelona, ​​Salvador Busquets, ha reclamado a las administraciones una renta garantizada de ciudadanía, constatando que la entidad ha multiplicado por cuatro las ayudas para necesidades básicas, pasando de un millón de euros en 2007 a casi cuatro millones en el año 2016.


Los dos millones de euros invertidos en alimentación durante este año 2016 (en 2007 fueron 500.000 ) se desglosan de la siguiente manera:

Durante la Rueda de Prensa, Mercè Darnell, Adjunta a la Acción Social y responsable de presentar los datos del informe «Frágiles. La alimentación como derecho a la ciudadanía», ha destacado que toda persona tiene derecho a la alimentación, y que todos tenemos el derecho de podernos alimentar de manera autónoma y digna. «La alimentación va más allá de las comidas diarias -ha indicado Darnell-, ya que forma parte de la socialización de la persona. Comer en familia estrecha vínculos, marca pautas sociales y transmite cultura».

En los años más duros de la crisis, Cáritas ha sido y sigue siendo una de las principales distribuidoras de alimentos en especies en la diócesis de Barcelona y en todo el territorio. Con todo, hemos destinado grandes esfuerzos para adaptarnos a las necesidades de las personas y promover la autonomía económica y alimentaria de éstas. El informe, sin embargo, quiere incidir en la idea de que las familias son cada vez más pobres y tienen que recorrer durante más tiempo a la distribución de alimentos en especie o asistir a los comedores sociales.

La tarjeta solidaria, la dignificación de la persona

La persona que tiene que recurrir a estas ayudas durante demasiado tiempo puede correr el riesgo de desaprender los hábitos adquiridos para comprar y gestionar la alimentación familiar. Por tanto, la apuesta de Cáritas por ayudas económicas vía tarjeta solidaria orienta a mantener a las personas empobrecidas en el mismo circuito en el que se encontraban antes de verse en situación de pobreza, garantizando en todo momento el derecho a la alimentación y evitando así el debilitamiento de la red de comercios de proximidad.

La creación de estructuras paralelas de alimentación para personas excluídas son una vía de urgencia temporal, y no están pensadas para ser utilizadas de forma permanente. Por este motivo y desde el 2013, Cáritas Diocesana de Barcelona impulsa la tarjeta solidaria de alimentos. El objetivo de la tarjeta solidaria consiste en permitir que las personas acompañadas por Cáritas puedan comprar con autonomía en los establecimientos comerciales de alimentación por medio de las ayudas económicas que reciben.

La tarjeta solidaria complementa los modelos existentes. De los 2.000.000 € que CDB destina a la alimentación, 700.000 € son los que se dan directamente a las familias para la compra de alimentos. De estos, la mitad ya se dan vía tarjeta (350.000 €) y preveemos aumentar esta cifra gradualmente.


En esta línea, el director de Cáritas Barcelona cree que hay que potenciar el servicio de ayudas económicas por medio de la tarjeta solidaria y ha querido remarcar que «tanto las ayudas en especie, los comedores sociales y la tarjeta solidaria son transitorias, una solución de urgencia mientras las personas y las familias no reciben unos ingresos mínimos que les permitan tener una vida digna». Por este motivo, Busquets ha querido poner deberes a las administraciones, pidiendo una renta garantizada de ciudadaníaun parque de viviendas de alquiler social y un nuevo sistema económico y productivo que esté al servicio de las personas y que promueva la economía social.

Finalmente, el arzobispo de Barcelona Joan Josep Omella ha hecho un llamamiento a la solidaridad con motivo de Navidad. Una solidaridad -ha indicado- «compartida entre administraciones, iglesia y sociedad.» Omella ha concluido con el eslogan de la campaña de Cáritas Diocesana de Barcelona «El valor de la fragilidad», afirmando que «el nacimiento de Jesús nos ha de ayudar a mirar y comprender esta fragilidad innata al ser humano».

Fuente: Càritas Diocesana de Barcelona

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