Cardenal Sistach: «Debemos procurar que los matrimonios no lleguen al fracaso»

El cardenal y el arzobispo Omella participan en el segundo día de las jornadas sobre las novedades de la Exhortación "Amoris Laetitia"

El segundo día de las jornadas sobre la Exhortación Apostólica Amoris Laetitia, organizadas por la Delegación diocesana de Pastoral Familiar, ha contado con la participación del arzobispo emérito de la Archidiócesis de Barcelona, ​​el Cardenal Lluís Martínez Sistach. El Cardenal reflexionó en torno al matrimonio y compartió sus experiencias como miembro de los Sínodos Episcopales de 2014 y 2015 sobre la Familia.

Sistach, quien habló sobre El Amoris Laetitia y el Magisterio de la Iglesia. Novedades del Sínodo y del Amoris Laetitia, destacó que el objetivo principal de la Exhortación es animar a los matrimonios a redescrobir el amor e intentar que no lleguen al fracaso. «En este documento, que habla del amor del matrimonio, nos lleva a un trabajo importante. Debemos procupar que los matrimonios se amen, se ayuden, se estimulen, se perdonen… que vivan un amor fiel y para siempre», explicaba Sistach sobre el documento del papa Francisco.

El profesor de Teología Moral de la Facultad de Teología de Cataluña, el Dr. Gaspar Mora, precedió con la ponencia Perspectivas Pastorales. Preparación del matrimonio, donde habló de cómo anunciar hoy el mensaje cristiano sobre la Familia y cómo tratar a las personas que no viven según este mensaje. Según Mora «la Iglesia tiene un mensaje que responde al más importante del amor y la vida de pareja, pero llega a unas exigencias que en la sociedad de hoy le cuesta cumplir y comprender, la cual entiende que la sexualidad es una algo mucho más libre. » Este es el principal desafío de la Iglesia, explicaba el doctor, «acompañar a la sociedad de ahora a entender los valores de la comprensión de la Iglesia».

Finalmente, el arzobispo metropolitano de Barcelona, ​​Mons. Joan Josep Omella, puso punto final a las jornadas destacando, por un lado, la intensión del papa Francisco de hablar abiertamente de problemáticas que preocupan a la comunidad cristiana, como bien ha mostrado a partir del Sínodo de la Familia. Por otra parte, habló de la actitud de discernimiento que deben adoptar todos los sacerdotes y laicos para acoger a la comunidad. «El discernimiento es escuchar con humildad a Dios, que nos hable al corazón. El discernimiento lo hace el sacerdote, un laico, una religiosa… Pero hay que preparar bien para acompañar», defendió.

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